Panamá, un país pequeño y hermoso, donde está todo por hacer especialmente en el área de la educación y la cultura.
En EE.UU. se dice que hay dos formas de hacerse rico rápidamente; ser político o ser pastor de Iglesia, no generalizando. Hoy en día, vemos muchos líderes o pastores que antes de construir o crear el reino de Dios están creado su propio reino personal. Lo veo en algunos países, donde he tenido la oportunidad de servirle a Dios como misionero. Acá en Panamá he podido escuchar un pastor de una iglesia cristiana que tiene canal de televisión. Mi corazón se constriñe y se aflije al escuchar el evangelio que este señor predica, comentando una cultura de materialismo, riquezas y facilismo. El líder sólo habla de millones, barcos, casa, carros, terrenos y bancos, llegando al extremo de caer en la manipulación, irrespetos y abusos espirituales con los miembros de la Iglesia y lo más triste es que se ven en televisión y radio. Es tanta la confusión que transmite que se contradice en sus prédicas.
La palabra de Dios no es imposición ni represión. Hay que hacer énfasis en la cultura y educación a través de la palabra de Dios, abordando temas como la cortesía, la amabilidad y el respeto.
Yo quiero hacer un llamado muy respetuoso, en nombre de Dios, a los pastores y líderes de iglesias evangélicas a que cambien el mensaje de dinero, riquezas y bienes materiales por el de santidad, arrepentimiento, salvación, vida eterna, infierno y cielo, amor y misericordia y de humildad.
Acá el líder piensa que tener a los fieles de la iglesia en un culto es suficiente. El evangelio no es de cantidad, sino de calidad y no de multitudes ni compartir un evangelios folclórico con desórdenes e irrespetando el tiempo de los miembros de la iglesia. Es peligroso cuando son líderes solos que toman decisiones sin consejería y asesoría y quiero hacer un llamado a los miembros de las iglesias evangélicas a que abran los ojos y el corazón y no permitan que la sabiduría de hombres te lleven por caminos equivocados.