"¡Justicia!".
Una mezcla de dolor e impotencia se pintan en el rostro de César Aguirre, hijo de Matías Aguirre De León, uno de los dos asesinados al ocaso del lunes, en Torrijos-Carter, en San Miguelito.
Las palabras del muchacho, de unos 20 años, se dieron un día después del fallecimiento de su padre, a quien la muerte encontró cuando estaba junto a otro hombre realizando trabajos de construcción en una casa del barrio El Mirador, en Torrijos-Carter.
Matías, de 59 años, y Daniel Rodríguez, un colombiano apodado "Tomy", fueron asesinados desde un auto en marcha, desde donde enviaron varias balas que se inscrustraron en los cuerpos de las dos víctimas. Los asesinos se dieron a la fuga.
"No sé quiénes fueron los que le hicieron eso a mi padre. Él no se metía con nadie", se quejó Cesar.
LA VICTIMA
"Todos aquí en el barrio lo querían, ya que desde que vino de Chiriquí, hace 40 años, él se dedicaba a la construcción. Él ayudó, de cierta forma, en la construcción de todas las residencias de los vecinos", dijo su hijo.
"Actualmente, mi padre no podía trabajar todo el día albañilería, ya que tenía problemas de úlceras (en el estómago), sin embargo, a pesar de eso las personas lo buscaban y él trabajaba de todas formas", subrayó.
Matías residía en una humilde casa en medio de una vereda del mismo sector. Allí convivía con sus tres hijos, de 20, 24 y 27 años.
Matías De León recibió un disparo debajo de la axila que le perforó el pulmón. Así lo detalló su hijo, llorando.
César recriminó a sus vecinos, ya que después de que se retiraron las autoridades el día del suceso trágico, en el lugar de los hechos todos sabían lo que había pasado y nadie dijo nada.
La residencia en construcción era propiedad de "Tomi", la otra víctima del ataque, quien falleció en el lugar de los hechos.
TRAS LA PISTA
"Crítica" ubicó a uno de los cinco trabajadores que se encontraban laborando con las dos víctimas en la residencia en construcción, minutos antes del violento suceso.
El testigo manifestó que uno de los hijos de Matías le dijo a "Tomi" que un vehículo había pasado varias veces y que había parado frente a ellos, pero ninguno le tomó importancia.
Llegaron a decir que a lo mejor estaban buscando a alguien, sin embargo, minutos después ocurrió la tragedia.
"No sé lo que me pasó", narró el humilde ciudadano, quien dijo que al ver que caía la noche, 'agarró' una desesperación por irse para su casa. "Tomé mis cosas y le dije a "Tomi", quien era el propietario de la residencia, que me iba para mi casa. También se vino un hijo de Matías".
SILENCIO
En la vivienda de los familiares del colombiano Daniel Rodríguez, ubicada a pocos metros de la residencia en construcción, nadie quiso hablar sobre el asunto argumentando que no sabían nada.
Daniel murió al recibir 5 impactos de balas: dos en la cabeza, uno en el abdomen y dos en el brazo izquierdo.
Las investigaciones se mantienen vivas.
VICTIMAS
Fueron dos vidas las que sicarios truncaron. Una de las víctimas hacía trabajos de albañilería para otro, que era colombiano.