Una de las cosas que más impresiona al turista que viene a Panamá, son las pinturas y letreros que decoran los buses del transporte público.
Aunque algunas pinturas no tienen el mínimo parecido, con la persona que aparece allí plasmada, el "artista" jura y perjura que es una verdadera obra de arte.
Pero el ingenio está en los nombres que aparecen en dichos buses, en su mayoría refranes algunos, otros producto del lenguaje folclórico del panameño común, por ejemplo: Que Dios te conceda mil veces lo que me deseas, El verdugo de las nenas, Solo y sin compromiso.
Otros frases son: Pobre pero honrado, Vas para el cielo y vas llorando, Quémame pero no me dejes, Tu hijo se parece al vecino, El viento es viejo y todavía sopla, El vivo es vivo, hasta que el bobo quiera, Si no aguanta, chille compa, Feliz aquel que no tiene suegra, Perro que ladra no muerde, Por la boca muere el pez, Rey muerto rey puesto, Río cruzado, santo olvidado, Sabio es quien poco habla y mucho calla, No me molestes y pasa por arriba, Si a viejo quieres llegar la nena debes soltar, A quien Dios no le da hijos el diablo le da sobrinos.
Aunque ustedes no lo crean sobre esta decoración de los buses panameños, se han realizado muchos estudios, el más conocido es un ensayo sobre esta manera de expresión artística, que hizo Stanley Heckadon, y fue publicada en la Revista Lotería.