Autoridades brasileñas anunciaron la detención de 11 policías sospechosos de ser los autores de la matanza de 31 personas que marcó el resurgimiento de "grupos de exterminio" adormecidos desde hace una década.
Según la Secretaría de Seguridad del segundo estado más populoso del país, siete están bajo proceso administrativo y el resto detenidos por mandato judicial.
Los autores de la matanza, al menos cuatro hombres en dos vehículos, dispararon indiscriminadamente desde un automóvil contra quienes encontraron a su paso en un recorrido entre Nova Iguazú y Queimados, dos municipios del área metropolitana de Río de Janeiro, el viernes de madrugada.
En total fueron asesinadas 31 personas, incluyendo dos adolescentes y un niño, y otras tres quedaron gravemente heridas. Sólo dos de las víctimas tenían registros policiales.
La Secretaría y la Policía Federal anunciaron también hoy la creación de una Fuerza de Tareas Especiales conformada por efectivos adscritos al gobierno federal y al estatal para proseguir con las investigaciones de esta matanza que ha sacudido a Brasil.
La principal sospecha de los investigadores es que el múltiple crimen sea una reacción a la depuración en las filas de la policía y al arresto de ocho uniformados el pasado martes.
El secretario de Seguridad Pública de Río de Janeiro, Marcelo Itagipa y el Superintendente de la Policía Federal, José Milton Rodrigues, conciliaron hoy todas las informaciones recabadas por separado en este caso al que el presidente Luiz Inácio Lula da Silva ordenó dar toda prioridad para encontrar a los culpables.
La fuerza especial estará dedicada a combatir los grupos de exterminio en todo el estado.
Uno de los sospechosos señalados como jefe del grupo de exterminio, el policía militar Julio César do Amaral de Paula, se entregó hoy a la Policía Federal.
Las autoridades han ofrecido una recompensa de 5.000 reales (unos 1.800 dólares) a quienes den informaciones que ayuden a resolver este caso.