"Tatiana", así la llamaban las personas más cercanas a ella. La muerte de Nery Santos Guerra, de 11 años, todavía es un acertijo para sus padres y las autoridades, aunque la necropsia revelará hoy cual fue realmente la causa de su muerte.
Nery, quién llevaba el mismo nombre de su madre, desapareció el viernes 1 de abril pasado y fue hallada muerta el domingo 3 en una quebrada de agua negras en Caimitillo.
"La nena" como le decía su padrastro, Fermín Guerra, fue hallada sin ropa: sólo en panty y boca abajo. Su madre, padrastro y dos hermanitos de tres y un año esperaban por "Tatiana", mas nunca llegó.
ANTES DE DESAPARECER
El viernes 1 Nery se encontraba junto a su madre y hermanito en su hogar en El Marañón de Caimitillo, en Chilibre.
Según la triste madre, Tatiana -que cursaba el sexto grado de la Escuela Caimitillo Centro- no tenía clases ese día y la estaba ayudando a lavar unas ropitas y cocinar.
Tatiana pidió permiso a su madre para ir a copiar una tarea donde su compañerita Marta, que vivía cerca. Pero esta le dijo que no tenía la tarea.
Nery decidió irse a jugar donde su tía. Como a las 3:00 pm, le dijo a su tía que iba a buscar la tarea en casa de Ámbar, otra compañera que también vivía en El Marañón.
Las horas pasaban y la señora Nery esperaba por su hija.
A las 8 de la noche llegó el padrastro del trabajo, y ella le dijo que la niña no había llegado y que la fuera a buscar.
Fermín, padre de crianza de Nery, recalcó que la buscó hasta las 10 de la noche, además fue a la casa de una amiga de la escuela, pero la madre de la niña le dijo: "desde el año pasado ella no viene aquí". El miedo se apoderaba de esta familia.
Desde sábado temprano, la madre hizo todo el recorrido que había hecho su hija, en busca de alguna información.
Los últimos en ver a Nery fueron la familia de Ambar, quienes manifestaron que ella copió la tarea y se dirigió hacia su hogar. Desde este momento puso la denuncia en la PTJ.
TRISTE HALLAZGO
La PTJ pidió a la señora Nery que llegara temprano, para ir hasta el lugar donde desapareció la niña y recopilar más información.
En momentos de la búsqueda una llamada alertó a la suegra de la madre de Tatiana, "Había encontrado un cuerpo en una quebrada y quería que fuera a reconocerlo".
Al aparecer un morador que cruzaba su ganado por esta quebrada se percató de la presencia del cuerpo inerte, y no dudo en avisar a la policía.
"No me dejaron ver a mi hija, por temían que me pusiera peor. Entré en un estado de shock y me senté a llorar", manifestó.
Según el padrastro, su jefe le avisó lo sucedido, y fue de inmediato al lugar y le tocó lo más difícil de su vida, reconocer a "su nena".
Sin duda esa era ella: delgadita, ojos chocolates, cabello castaño y de tez blanca, embarrada por el lodo.
Dijo su padrastro Fermín, que el cuerpo yacía boca abajo, casi desnudo, sólo con un panty; mientras que su ropa estaba tirada del otro lado de la quebrada, más no estaba embarrada de lodo.