Claudio Borbúa, uno de los dos obreros que sobrevivieron a la tragedia que cobró la vida de cuatro hermanos en un tanque séptico que acumulaba desechos avícolas en las instalaciones de la empresa Recuperación de Proteínas, dice que no sabe cómo está vivo.
El hecho llenó de luto a la familia de Manuel Elías, Aníbal, Luis y Manuel Solís Fernández, quienes murieron el domingo tras inhalar un gas generado en el proceso de cocción de desechos avícolas
Borbúa, de 28 años, aseguró que el haber inhalado el gas que mató a sus compañeros lo envió sin conocimiento al Hospital Santo Tomás.
"No sé cómo no estoy muerto", dijo Borbúa, quien fue dado de alta al mediodía de ayer, lunes, después de permanecer más de 24 horas hospitalizado.
El sobreviviente relata que al notar que ninguno de los Solís salía del tanque, otros trabajadores lo ataron a una cuerda y lo descendieron al tanque. "Cuando entré, sólo recuerdo que el hedor era fuerte y de allí me desperté en el hospital", no sé más, dijo Borbúa.