De tanto oír la famosa frase "intuición femenina", asociada a un prejuicio valorativo sobre el potencial productivo de las mujeres, la hemos ido minusvalorando; pero lo cierto es que la intuición, se reconoce hoy en día como una importante fuente de conocimiento -de cuya procedencia no somos plenamente conscientes- que al igual que pasa con la memoria, puede y necesita ejercitarse y, cuanto más se practica, más se desarrolla.
A veces perdemos demasiadas energías al intentar desmontar lo que ahora resulta ya evidente; del conocimiento que acumulamos, apenas si somos conscientes de una mínima parte, que es la que utilizamos con mayor o menor acierto, desde la lógica y el razonamiento. ¿Y qué pasa con el resto?, que nos va llegando desde los demás sentidos, emitiendo señales que se manifiestan en forma de intuición, que no siempre sabemos interpretar, manifiesta la licenciada Zelina Navarro, consultora de Negocios.
Esta capacidad parece ser algo más que una habilidad extrasensorial, dice la especialista en negocios. Si nos atenemos estrictamente a su definición "es la percepción íntima e instantánea de una idea o verdad. O la facultad humana de entender algo sin razonamiento, lógica o sentidos". Bajo este punto de vista, cualquiera de nosotros, sin necesidad de ser videntes, experimentamos alguna vez en la vida ráfagas de comprensión intuitiva. El problema es que nuestra conciencia esta acostumbrada a desechar todo cuanto no proceda de la lógica, y no solemos ser conscientes de estos mensajes.
Por otra parte, algo que ha sido motivo de numerosos estudios es el hecho que para numerosas personas estas percepciones inmediatas van acompañadas de sensaciones fisiológicas. Curiosamente, todas estas respuestas físicas se anticipan al conocimiento consciente y presentan frecuencias electromagnéticas altas de energía, algo que también ocurre con el acceso al terreno psi.
Pero, aunque se establezca que la inteligencia intuitiva es innata en todos nosotros, que tiene un sitio en nuestro cerebro y nos advierte mediante la química, aún queda un misterio sin resolver: ¿de dónde viene la información que se genera durante este tipo de percepciones? ¿Se originan en nuestro inconsciente o fuera de nosotros? ¿Se trata de una inspiración divina, de una conexión con la energía universal? Tal vez nuestro concepto sobre lo que es interno y externo son obsoletos.
COMO SE MANIFIESTA
Según la consultora Zelina Navarro, la intuición o sexto sentido se manifiesta mediante palabras, imágenes, sentimientos o sensaciones, que no siempre sabemos interpretar.
Se puede desarrollar, proporcionalmente a la honradez emocional y a la motivación por saber, descubrir y resolver.
Nos permite leer entre líneas y conocer los sentimientos de los demás, al margen de sus palabras.
Puede producirse en cualquier momento; debemos estar atentos y preparados para reconocerla. Permite percibir cosas venideras
A menudo hablamos de "presentimientos", y en el mundo de los negocios, tanto la visión de futuro como la de negocio se entienden como sinónimos.
PRACTICAS PARA EL DESARROLLO DE LA INTUICION
Reconocer el estado: En estado de relajación procura ser consciente de las impresiones que recibes a través de los sentidos y de tus sensaciones internas. Utiliza una grabadora para registrar en voz alta percepciones como: "Siento mi respiración", "huelo a café", "Oigo una puerta"... Todo cuanto percibimos tiene un significado. Practicar a menudo este ejercicio nos vuelve más receptivos.
Formular una pregunta: La intuición siempre está a nuestro servicio y es posible hacerle todo tipo de preguntas. Eso sí, las cuestiones han de ser concretas o la respuesta se podría interpretar de varias maneras. No se puede plantear "¿Conoceré a mi pareja ideal?", porque si es alguien que ya se conoce la respuesta será negativa. Hay que preguntar "¿Cuándo conoceré a mi pareja ideal?" En todo caso, hay que tener cuidado con lo que se desea saber. La intuición siempre contesta y puede que no nos guste lo que nos comunica.
Obtener una respuesta: Escribe varias preguntas en diferentes papeles, y después, con los ojos cerrados, elige una al azar. Inmediatamente después, sin dar tiempo al pensamiento racional a interferir, repite en voz alta todo lo que sientes o percibes. Es importante grabar o que alguien anote lo que digas. El truco consiste en no callar nada que venga a la mente. Si ésta se queda en blanco, hay que respirar hondo, concentrarse en una de las sensaciones y dejar que nos lleve a otra. Luego analiza tus impresiones y trata de hallarles un significado. Por último mira el papel elegido y descubre la pregunta a la que has contestado. Es mejor no saber a qué se responde al hacer el ejercicio, pues así el consciente no bloqueará el proceso.
Interpretar mensajes: Para descifrar el significado de tus impresiones, analízalas detenidamente. Busca similitudes entre las palabras y pregúntate que quieren decir para ti. Utiliza la asociación de ideas. Si la intuición se ha manifestado mediante imágenes o símbolos, como ocurre en los ejercicios de visualización, entonces intenta averiguar que significan éstos para ti o para tu familia, o conviértete en el propio símbolo para ver que sientes así.
Conocer el futuro: Escribe varias preguntas en un papel y elige una al azar. Dibuja un cuadrado, cierra los ojos y divaga mentalmente por cada una de sus esquinas, mientras visualizas diferentes escenas, sentimientos o cosas en cada una. Las visualizaciones que has tenido en la primera esquina corresponden a tu situación presente. La segunda contiene datos acerca del futuro próximo. La tercera desarrolla la situación anterior. Y la cuarta habla sobre los cambios que experimentarás pronto.
A cara o cruz: Para obtener una respuesta intuitiva simple toma una moneda, a cuyas caras hayas asignado un significado positivo o negativo respectivamente, y arrójala al aire. Otro método consiste en abrir un libro y leer una frase al azar. O prestar atención a nuestra percepción sensorial, en el preciso instante en que hacemos la pregunta.
Evitar autoengaños: Es difícil saber cuándo una información ha sido brindada por la intuición u obedece a una reacción emocional, ansiedad, imaginación, rebeldía, etc. Para no autoengañarnos los expertos recomiendan "conocerse uno mismo", y así identificar las propias motivaciones y miedos. Ciertos hábitos que nos ayudarán son: llevar un diario de nuestros estados anímicos, practicar técnicas que nos eduquen para concentrar la atención, como yoga y otros.