El presidente cubano, Fidel Castro, y una nutrida representación de su gobierno asistió a la misa funeral que se celebra en la Catedral de La Habana en memoria de Juan Pablo II y que siguen con atención miles de cubanos en la calle. Castro, que cambió ayer su tradicional uniforme verde olivo por un traje negro, llegó a la Catedral tras firmar en el libro de condolencias abierto en la Nunciatura.
Esta es una de las pocas ocasiones en que Fidel Castro ha asistido a una ceremonia pública en la Catedral cubana desde el triunfo de la revolución en 1959.