Ha muerto Eneida Cedeño. Su voz ha callado para siempre. Tan sólo nos quedarán sus discos y grabaciones, luego de haber sido la primera y mayor cantalante de nuestra música típica, la "Negrita de Purio", irá a cantar sus tonadas en los escenarios de la eternidad.
Esta excepcional representante de nuestro folklore, empezó su peregrinación por el mundo artístico al cumplir los ocho años y desde ese entonces sorprendió a todos los que le escucharon con la calidad de su canto y su saloma.
Eneida Cedeño compartió con otro excepcional diletante, uno de los más grandes músicos de todos los tiempos de nuestro país, Francisco Ramírez, conocido popularmente como Chico "Purio" Ramírez y con él perfeccionó su arte interpretativo para hacerlo parte importante de nuestra historia y de nuestras costumbres populares.
Cumplidos los 83 años, Eneida Cedeño contenía en su garganta, el manantial de una voz excepcional, capaz de lograr registros de impresionante factura y sutileza, con la fina sensibilidad de nuestras mujeres del campo.
Nacida en un humilde hogar de la comunidad santeña de Purio, en el distrito de Pedasí, comenzó su largo recorrido con el ya legendario intérprete del acordeón, Gelo Córdoba, según recuerda Estercita Nieto, con quien también compartió su talento la "Negrita de Purio".
Los expertos reconocieron la maravillosa y límpida voz de Eneida, capaz de ejecutar con soberbia elegancia el falsete, un elemento vocal interpretativo tan solo perteneciente a los mejores cantantes.
Durante algún tiempo, Eneida Cedeño compartió escenario y vida afectiva con otro grande de la música panameña, como lo es el Poste de Macano Negro, Daniel Dorindo Cárdenas, relación de la cual nacieron tres hijos y sus canciones al lado de este otro eximio artista son ya piezas de antología.
Lamentablemente, un accidente cerebro vascular había limitado las capacidades de esta excelsa artista nacional que deleitó a varias generaciones de panameños y extranjeros al interpretar, entre otros, los inolvidables temas "Pobrecito Yo", "La Saloma de mi Tierra" y el emblemático "La Linda Ballesteros".
Eneida Cedeño, la "Negrita de Purio", nos ha dicho hasta pronto, pero en el recuerdo nos queda su alegría de vivir, su sensibilidad artística y su magistral voz capaz de decir tanto con solo un gorjeo.