A uUn año después de su muerte, la tumba del papa Juan Pablo II en la cripta de la Basílica de San Pedro es un lugar de peregrinación de los miles de fieles que acuden al Vaticano diariamente.
En fila, sin quejarse por el tiempo que tienen que esperar, los fieles comienzan en la plaza de San Pedro, a lo largo de la columnata de Bernini el recorrido que les llevará hasta las Grutas Vaticanas, en el subsuelo de la basílica petrina, donde reposan los restos de Juan Pablo "El Grande", el Pontífice polaco que ocupó el Solio Pontificio durante 26 años y medio.
En silencio se acercan hasta el lugar y una vez ante la tumba se arrodilla, se quedan de pie firme, rezan, algunos lloran y todos expresan, para su interior, los sentimientos que en esos momentos les embargan.