La liga sigue igual después del clásico español, con el Barcelona más cerca de lograr su objetivo, a pesar de que fue incapaz de superar ayer al Real Madrid (1-1), un equipo que jugó con diez hombres tras la expulsión de Roberto Carlos en el minuto 25.
Los de Frank Rijkaard se adelantaron con un tanto de penalti poco claro que anotó el brasileño Ronaldinho y su compatriota Ronaldo igualó en una de las escasas aproximaciones de su equipo. Al Barcelona le perdió la imprecisión en el juego y, especialmente, su preocupante falta de acierto ante la meta contraria.
No aprovecharon los azulgrana el monólogo de la segunda mitad ante un Madrid confiado a la velocidad, en un día en el que sus delanteros estuvieron especialmente grises.
El partido prometía, pero Roberto Carlos, con sus continuas protestas, acabó con el espectáculo y eso que López Caro se apuntó al juego ofensivo. Alineó al mismo equipo que había goleado al Deportivo (4-0), un equipo repleto de jugadores de talento, sin apenas recuperadores en el centro del campo, y sin Raúl en el equipo titular, algo que no ocurría desde hace once años.