El cacao procede de los frutos del árbol homónimo, especie de bayas que recuerdan a un melón pequeño y puntiagudo. Las semillas que se extraen de ellas se extienden al sol, se seleccionan, se lavan y secan, y a continuación se tuestan. Existen diversas variedades de cacao: criollos, frágiles y con semillas muy aromáticas, y forasteros, más robustas pero de calidad variable.
El chocolate es una mezcla de pasta de cacao y azúcar en proporciones establecidas por la reglamentación. Puede incluir además manteca de cacao, leche, frutas o aromas en cantidades también estipuladas.
El chocolate contribuye a la secreción, en el cerebro, de moléculas llamadas endorfinas o moléculas del placer, que aportan una sensación de bienestar, y de serotonina neurotrasmisor que regula, entre otros, el equilibrio psicológico. No tiene sin embargo poder afrodisíaco conocido, aunque la teobromina, la cafeína, la feniletilamina contenidas en el cacao tienen efectos tonificantes sobre el organismo.