El primer ministro israelí, Ehud Olmert, parece arrinconado tras su negativa a reconocer los cambios que trae aparejado el nuevo Gobierno palestino de unidad nacional entre el movimiento islamista HAMAS y el nacionalista de Al Fatah. A diferencia de la cautela con que lo recibieron los miembros del Cuarteto de Madrid: EE.UU, la Unión Europea, Rusia y la ONU, el Gobierno de Israel lo ha rechazado de plano y defiende mantener el boicot impuesto al anterior ejecutivo a cargo de HAMAS.