Semana Santa es tiempo de reflexión y recogimiento para los cristianos del mundo, pero también es la época en la que se recuerdan las más conocidas leyendas y supersticiones de nuestra cultura.
Muchos recordaremos cuando nuestras abuelitas nos contaban de espíritus y fantasma que salen en estas fechas.
SOLDADO ADVERTIDO ...
Te acuerdas cuando te decían que bañarse en la playa en Viernes Santo era malo y si lo hacías te convertiría en pez. O "no subas a los árboles porque te vas a caer o te convertirás en mono". Quién era el primero que se atrevía... yo no.
Buena cosecha: Recuerdas como tu mamá y tu abuela azotaban los árboles que no habían dado frutos, para que florecieran rápido.
El resguardo: Este día hay personas que piensan que si comen una bolita de caraña hedionda en la mañana de Viernes Santos, en total ayuno, estarás resguardado de cualquier peligro.
LOS MITOS Y LEYENDA DE LA CAMPIÑA
Quién no recuerda esas noches de reunión familiar en la que los mayores contaban cuentos espeluznantes de fantasmas y espectros.
El silbido: quién no pegó un salto cuando le contaron la historia del silbido anunciando la muerte de una persona cercana el cual le dicen pájaro de mal agüero. Otros contaban que ese silbido provenía de un hombre que había perdido a su familia en Semana Santa.
La bruja: No podía faltar quienes cuentas que en los sectores adyacentes a las parroquias e iglesias, en temporada de Semana Santa, ven salir una bruja haciendo mucha bulla, moviendo objetos, viajando de un tejado a otro y que al amanecer los hombres tienen marcas y besos por todo el cuerpo. Además de chuparle el ombligo de las criaturas no bautizadas.
La llorona: Para los que viven cerca de los ríos y quebradas, quién más que la "tulivieja", la "silampa madrugadora " o como se llame. Se dice que el Viernes Santo es el día en que una mujer baga en busca de su hijo, quien fue arrastrado por la corriente de un río.
La procesión de ánimas: Quienes con luces encendidas iluminaban las noche y si eran sorprendidas por algún curioso, éste recibía una vela que en la mañana se convertía en una canilla de muerto.
El chivato:Conocido como la reencarnación del mismísimo diablo.
Los duendes: Pequeños niños rubios que atraían a los pequeños de la casa al monte ofreciéndoles confites.
EL PENITENTE DE LA OTRA VIDA
Este relato se ha convertido en una leyenda de Semana Santa y fue escrito por Ernesto J. Castillero. "Penitente de la otra vida", era un misterioso personaje que hacía su aparición en la procesión de Viernes Santo en el último lugar de la fila. Se dice que cuando la procesión entraba a la iglesia él en lugar de hacerlo también, se desviaba tomando el camino del cementerio, entre cuyas sombras se perdía tan misteriosamente como había aparecido.
Estas son solo algunas de las historias que cuentan nuestros antepasados y bien dicen "que no hay que creer, ni dejar de hacerlo".