Con distintos actos religiosos miles de panameños conmemoran hoy la Pasión y Muerte de Jesús.
Cientos de feligreses participan en el Vía Crucis en vivo donde adultos, jóvenes y niños se convierten en actores por un día, a fin de llevar a los cientos de miles de espectadores el más importante misterio de la fe cristiana que se inicia con la crucifixión de Cristo y culmina con la Resurrección.
Los organizadores de la Basílica Menor Don Bosco, en Calidonia, de la Divina Misericordia, de la iglesia de Santa Ana, entre otras parroquias se han esmerado por convertir las calles aunque sea por un solo momento en la Jerusalén de la época, con todo y el monte Calvario.
Es importante señalar que estas escenificaciones que muchos ven como un espectáculo debe llevar a cada cristiano a la reflexión sobre el sacrificio y la entrega que el Hijo de Dios fue capaz de hacer para borrar los pecados de todos los hombres y garantizarles las salvación.
El sacrificio de Jesucristo no debe quedar en vano, ni terminar en la cruz.
El cristiano está llamado a ser testimonio de la bondad de Dios, la cual conoce cuando cumple los mandamientos que le han sido encomendados.
ANTE EL ARBOL DE LA CRUZ
La Pasión de Cristo está siempre grabada en nuestros corazones y derrama sobre nosotros su salvación. Morir en la Cruz, fue el punto final de un Hombre que pasó la vida haciendo el bien. La acción litúrgica de hoy se centra exclusivamente en la Pasión y Muerte de Jesús. La fe y la devoción nos congregan para esta celebración, cuyos pasos fundamentales son: La Palabra, la oración de los fieles, la adoración de la cruz y la comunión. Subir al Calvario es sentir los brazos abiertos de Cristo reconciliando al mundo con el Padre.
Si será testigo de la muerte de Jesús en la cruz, sea testigo de su Resurrección.
LA CRUZ ES CENTRO DEL AMOR DE DIOS
"Victoria, tú reinarás; oh cruz, tú nos salvarás.". Tras la proclamación de la palabra adoramos la cruz. Cruz de muerte y de vida, cruz de maldiciones y de bendiciones sin fin, cruz de dolor y de esperanza, cruz velada y exaltada sobre el pueblo como signo de victoria definitiva de Dios. Ante esta cruz nos postramos con fe y con humildad. Por esta cruz resucitamos porque en ella ha sido crucificada y enterrada nuestra muerte. En fin, ella da vuelta a la página del pecado del hombre y revela el rostro de la vida y del amor de Dios. Y cantamos: "El Verbo en ti clavado, muriendo nos redimió; de ti, madero santo, nos viene la redención". Jesús ha muerto. No hay celebración de Eucaristía. Es la hora del duelo, de llorar con la Madre Dolorosa.