Por primera vez en 26 años de pontificado Juan Pablo II no ofició las liturgias del Jueves Santo en la basílica de San Pedro en el Vaticano y encargó a un cardenal latinoamericano, el colombiano Alfonso López Trujillo, de cumplir el tradicional lavado de pies, tal como lo hizo Cristo a los doce apóstoles en señal de humildad.
Un clima de tristeza dominó las primeras celebraciones de la Semana Santa, durante las cuales la ausencia del Papa Juan Pablo II fue evocada por los asistentes.
"El Papa es una fuente de inmenso dolor, ha sido una sorpresa muy triste no poder asistir a la misa presidida por él aquí en Roma", comentó la ecuatoriana Mayra Villegas, de Latacunga, al término de la misa de la tarde en San Pedro.
A pedido del Papa, de 84 años, quien se encuentra delicado de salud tras haber sido sometido a una traqueotomía por una grave crisis respiratoria, dos purpurados, el italiano Giovanni Battista Re y el colombiano Alfonso López Trujillo, fueron encargados de las dos misas solemnes del Jueves Santo, la Crismal en las horas de la mañana y la dedicada a conmemorar la Ultima Cena, en la tarde.