Con flores y velas encendidas, miles de salvadoreños desfilaban frente a la tumba del arzobispo Oscar Arnulfo Romero, en San Salvador, para recordarlo en el 25 aniversario de su asesinato que se cumplió ayer.
Ubicada en un lugar preferente de la cripta de los obispos, en el sótano de la catedral , la tumba de Romero era visitada por una interminable fila de feligreses salvadoreños y de católicos de distintas regiones del mundo, que llegaron al sitio en dos procesiones.