Despertados por un retumbo que sólo puede ser causado por el temido elefante (un elefante que come miel), los pobladores del Bosque de los Cien Acres se lanzan a atrapar a la temida criatura. Por ser demasiado joven para tomar parte de la peligrosa expedición, rito es dejado de lado, pero el pequeño opta por iniciar por si solo la búsqueda... con mucho más éxito que sus amigos.
Tras encontrarse con un joven y juguetón Efelante llamado Lumpy, Rito no tarda en descubrir que los Efelantes no son en absoluto lo que se dice y que la criatura está igualmente atemorizada por los compañero de Rito. Rito y Lumpy logran sellar una dulce amistad y juntos trabajan para disipar los infundados temores de sus respectivos familiares y amigos.