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  OPINIÓN


Siete palabras del Rendentor

Por: Tomás E. Díaz Villa | Relacionista

"Ecce homo", (He aquí el hombre), manifestó Pilatos, primera autoridad romana en la Antigua Palestina, y éste que no halló en El ningún crimen se lavó las manos y el Mesías fue vejado, azotado y cruelmente torturado y los soldados le pusieron una corona de espinas y diéronle bofetadas.

Luego se inició el Vía Crucis que lo condujo al Gólgota, donde lo crucificaron con gruesos clavos y a rudos golpes de martillo. Para mayor ignominia y para hacer creer que es como ellos, es crucificado entre dos ladrones, cumpliéndose la Escritura, que dice: "Y fue contado entre los malvados". Los soldados romanos se jugaron su túnica.

Recordemos y comprendamos el gran significado de las Siete Palabras del Redentor del Mundo en el augusto madero: "Padre, perdónalos que no saben que lo que hacen". "En verdad te digo: Hoy estarás conmigo en el Paraíso", "Madre, he ahí a tu hijo. Hijo, he ahí a tu madre", "Tengo Sed", "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?", "Todo está consumado" y "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu". Y habiendo inclinado la cabeza, dio el espíritu. Uno de los soldados le abrió el costado con una lanza y luego salió sangre y agua.

¡Quedaban lavados los pecados del mundo! La sangre generosa del Hijo del Hombre no redimiría por siempre, haciéndonos gratos a los ojos del Señor Jehová.

Desde entonces han pasado 2000 años y el género humano ha ido acumulando sobre sí muchos otros pecados, inventando, inclusive, algunos nuevos como si fuesen pocos los siete pecados capitales.

Pero toda nuestra insidia, toda nuestra capacidad para la reincidencia en el pecado, de nada sirven ni valen ante la magnanimidad de Dios que a cada uno juzgará por separado, derrochando sobre todos su infinita misericordia. Porque el buen Dios no dio también la magnífica virtud del arrepentimiento y la penitencia que habrá de purificar nuestras almas y acercarnos de nuevo a Su Gracia Divina.

Meditemos hoy Viernes Santos sobre todo ello; sobre el dolor y la muerte del Salvador, quien padeció todos los sufrimientos por nosotros y que espera nos hagamos dignos de su sacrificio.

Hoy, Viernes Santo, día de la Redención, día del perdón universal, es por lo mismo el día de las misericordias del Señor.



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