Vicepresidente paraguayo primera
víctima fatal de la crisis
Paraguay
REUTERS
El asesinado vicepresidente
de Paraguay, Luis María Argaña, se convirtió el martes
en la primera víctima fatal de la profunda crisis política
que afecta al país desde hace meses.
Un abogado y destacado dirigente del gobernante Partido Colorado, Argaña,
de 66 años, mantenía una dura confrontación con el
presidente Raúl Cubas, pese a que lo acompañó en la
fórmula electoral que lo llevó al poder en agosto de 1998.
Argaña, incluso, habría podido suplantarlo en caso de
que Cubas llegara a ser destituido en un juicio político que el congreso
discutirá a partir del 7 de abril, por acusaciones de violar la Constitución
al ordenar la libertad del ex general golpista Lino Oviedo.
El presidente, de 55 años, reemplazó como candidato presidencial
colorado a Oviedo, luego que éste fuera condenado a 10 años
de prisión por un tribunal militar especial creado en 1998 por el
entonces presidente Juan Wasmosy.
Aliado con Wasmosy, Argaña fue uno de los promotores del proceso
judicial que dejó a Oviedo fuera de la carrera presidencial en representación
del Partido Colorado.
Argaña, quien había perdido la postulación presidencial
frente a Oviedo, se alió con Cubas cuando éste sustituyó
al detenido ex general como candidato.
Pero el político, asesinado el martes en Asunción, discrepó
con la decisión del presidente de liberar a Oviedo y desconocer una
orden de la Suprema Corte para que lo devolviera a la cárcel.
Los seguidores de Argañá promueven en el Congreso un juicio
político contra Cubas con relación a la liberación
de Oviedo, por considerar que violan la Constitución.
El asesinado vicepresidente fue cercano colaborador el régimen
del general Alfredo Stroessner, quien gobernó Paraguay con mano dura
entre 1954 y 1989.
Durante la dictadura, el asesinado abogado era apodado "El Príncipe",
por ser el favorito del general, actualmente asilado en Brasil, y principal
candidato a sucederlo.
En 1967 fue uno de los arquitectos de una constitución hecha
a la medida del anciano Stroessner y su ascendente carrera política
lo llevó a ser presidente de la Corte Suprema entre 1983 y 1988.
En 1989, un golpe militar acabó con el gobierno de Stroessner
y con la "sucesión".
Argaña debió conformarse con ser canciller del gobierno
del general Andrés Rodríguez, cabeza del alzamiento antidictatorial,
entre 1989 y 1990.
Posteriormente se convirtió en uno de los principales agentes
de denuncia de corrupción contra los gobiernos de Rodríguez,
Wasmosy y Cubas sucesivamente, y era identificado como uno de los principales
soportes del régimen democrático.
Con una oratoria brillante y una formación de estadista que ni
sus más enconados rivales ponían en duda, mantuvo desde 1996
el poder absoluto sobre la dirección del Partido Colorado.
Cuando fue asesinado, Argaña estaba, según muchos políticos,
más cerca que nunca de la presidencia, que persiguió infructuosamente
por décadas.
El gobernante Partido Colorado de Paraguay responsabilizó el
martes al presidente Raúl Cubas por el asesinato del vicepresidente
Luis María Argaña, su principal rival político.
"El Partido Colorado condena severamente este repudiable hecho
y responsabiliza de él al Poder Ejecutivo y al movimiento político
que lo sustenta", dijo un comunicado de la agrupación leído
por el presidente del partido, Bader Rachid.
El principal sustento político de Cubas es la corriente oficialista
interna Unión Nacional de Colorados Eticos (Unace), liderada por
el ex general golpista Lino Oviedo.
Oviedo fue liberado por Cubas de una sentencia a 10 años de prisión
dictada por la Corte Suprema, por lo cual los seguidores de Argaña
en el congreso promueven un juicio político contra el mandatario.
El partido oficialista, gobernado por seguidores del asesinado vicepresidente,
calificó el hecho como "el magnicidio más grave ocurrido
en el país".
Argaña "cae asesinado por quienes todavía creen en
la hostilidad de la violencia, en la desobediencia de la justicia, en la
violación a la constitución y las leyes y en el desprecio
de la convivencia civilizada", indicó el documento.
En varios discursos públicos, Oviedo amenazó reiteradamente
a sus rivales políticos, a jueces de la Corte Suprema y a congresistas,
aunque luego dijo que hablaba en sentido figurado.


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