Miércoles 24 de marzo de 1999

 








 

 


Vicepresidente paraguayo primera víctima fatal de la crisis

Paraguay
REUTERS

El asesinado vicepresidente de Paraguay, Luis María Argaña, se convirtió el martes en la primera víctima fatal de la profunda crisis política que afecta al país desde hace meses.

Un abogado y destacado dirigente del gobernante Partido Colorado, Argaña, de 66 años, mantenía una dura confrontación con el presidente Raúl Cubas, pese a que lo acompañó en la fórmula electoral que lo llevó al poder en agosto de 1998.

Argaña, incluso, habría podido suplantarlo en caso de que Cubas llegara a ser destituido en un juicio político que el congreso discutirá a partir del 7 de abril, por acusaciones de violar la Constitución al ordenar la libertad del ex general golpista Lino Oviedo.

El presidente, de 55 años, reemplazó como candidato presidencial colorado a Oviedo, luego que éste fuera condenado a 10 años de prisión por un tribunal militar especial creado en 1998 por el entonces presidente Juan Wasmosy.

Aliado con Wasmosy, Argaña fue uno de los promotores del proceso judicial que dejó a Oviedo fuera de la carrera presidencial en representación del Partido Colorado.

Argaña, quien había perdido la postulación presidencial frente a Oviedo, se alió con Cubas cuando éste sustituyó al detenido ex general como candidato.

Pero el político, asesinado el martes en Asunción, discrepó con la decisión del presidente de liberar a Oviedo y desconocer una orden de la Suprema Corte para que lo devolviera a la cárcel.

Los seguidores de Argañá promueven en el Congreso un juicio político contra Cubas con relación a la liberación de Oviedo, por considerar que violan la Constitución.

El asesinado vicepresidente fue cercano colaborador el régimen del general Alfredo Stroessner, quien gobernó Paraguay con mano dura entre 1954 y 1989.

Durante la dictadura, el asesinado abogado era apodado "El Príncipe", por ser el favorito del general, actualmente asilado en Brasil, y principal candidato a sucederlo.

En 1967 fue uno de los arquitectos de una constitución hecha a la medida del anciano Stroessner y su ascendente carrera política lo llevó a ser presidente de la Corte Suprema entre 1983 y 1988.

En 1989, un golpe militar acabó con el gobierno de Stroessner y con la "sucesión".

Argaña debió conformarse con ser canciller del gobierno del general Andrés Rodríguez, cabeza del alzamiento antidictatorial, entre 1989 y 1990.

Posteriormente se convirtió en uno de los principales agentes de denuncia de corrupción contra los gobiernos de Rodríguez, Wasmosy y Cubas sucesivamente, y era identificado como uno de los principales soportes del régimen democrático.

Con una oratoria brillante y una formación de estadista que ni sus más enconados rivales ponían en duda, mantuvo desde 1996 el poder absoluto sobre la dirección del Partido Colorado.

Cuando fue asesinado, Argaña estaba, según muchos políticos, más cerca que nunca de la presidencia, que persiguió infructuosamente por décadas.

El gobernante Partido Colorado de Paraguay responsabilizó el martes al presidente Raúl Cubas por el asesinato del vicepresidente Luis María Argaña, su principal rival político.

"El Partido Colorado condena severamente este repudiable hecho y responsabiliza de él al Poder Ejecutivo y al movimiento político que lo sustenta", dijo un comunicado de la agrupación leído por el presidente del partido, Bader Rachid.

El principal sustento político de Cubas es la corriente oficialista interna Unión Nacional de Colorados Eticos (Unace), liderada por el ex general golpista Lino Oviedo.

Oviedo fue liberado por Cubas de una sentencia a 10 años de prisión dictada por la Corte Suprema, por lo cual los seguidores de Argaña en el congreso promueven un juicio político contra el mandatario.

El partido oficialista, gobernado por seguidores del asesinado vicepresidente, calificó el hecho como "el magnicidio más grave ocurrido en el país".

Argaña "cae asesinado por quienes todavía creen en la hostilidad de la violencia, en la desobediencia de la justicia, en la violación a la constitución y las leyes y en el desprecio de la convivencia civilizada", indicó el documento.

En varios discursos públicos, Oviedo amenazó reiteradamente a sus rivales políticos, a jueces de la Corte Suprema y a congresistas, aunque luego dijo que hablaba en sentido figurado.

 

 

 






 

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