MENSAJE
Acuerdate de la muerte
- Hermano Pablo
Aquí comienza la danza
general, ...la cual trata cómo la muerte [da] aviso a todas las criaturas
que [piensan] en la brevedad de su vida y que [no le dan a ella mayor importancia
de la que tiene]. ... [La muerte] llama y requiere a todos ... que vengan
de su buen grado o contra su voluntad... Dice así: "Yo soy la
muerte cierta a todas criaturas que son y serán [mientras dure el
mundo]; demando y digo: `¡Oh, hombre!, ¿por qué [te
preocupas de vida tan breve que pasa en un momento]?'"»
Así comienza el poema La danza de la muerte del siglo xv, que
ilustra de manera sobresaliente uno de los temas que obsesionaba a los poetas
de la Edad Media. En las antologías literarias se conoce como memento
mori, que quiere decir &laqno;acuérdate de la muerte». La danza
de la muerte advierte que todos tienen que morir, lo mismo los ricos que
los pobres, los de noble cuna y los humildes, párrocos y feligreses,
reyes y soldados, todos por igual. Ya que no pueden escapar la muerte, los
que han de pasar por ella concluyen que como tenemos que morir &laqno;sin
otro remedio, con pura conciencia todos trabajemos en servir a Dios...,
que Él es el [principio], fin y el medio por [donde] si le place
habremos de [divertirnos con muchos], aunque la muerte con danza muy dura
nos meta en su corro en cualquier momento.»
Centenares de años antes, el salmista David le había dado
a aquellos poetas ejemplo de una plegaria a Dios sobre la muerte, en estos
versos: &laqno;Hazme saber, Señor, ... / lo efímero que soy.
/ Muy breve es la vida que me has dado; / ante ti, mis años no son
nada. / Un soplo nada más es el mortal, / un suspiro que se pierde
entre las sombras.»1 En otro salmo David describe al ser humano en
estos términos: &laqno;El hombre es como la hierba, / sus días
florecen como la flor del campo: / sacudida por el viento, / desaparece
sin dejar rastro alguno.»2 Según el apóstol Santiago,
somos como la niebla, que aparece por un momento y luego se desvanece.
Acordémonos, entonces, de la muerte, no preocupándonos
por esta vida tan breve que pasa en un momento sino por la vida después
de la muerte. Es cierto que la paga del pecado que cometemos en esta vida
es la muerte, pero Dios nos ofrece la vida eterna en Jesucristo, nuestro
Señor.4 Basta con que la aceptemos. Sigamos el consejo del poeta
medieval: &laqno;con pura conciencia todos trabajemos en servir a Dios».
Sólo así podremos de veras disfrutar de esa vida eterna.


|

|
| CULTURA |
| UNICEF Y EFE convocan premios por los derechos de la niñez |
 |