Lunes 22 de marzo de 1999

 








 

 


EDITORIAL
Inquietantes acusaciones guerrilleras

Colombia vive más de cinco décadas de guerras irregulares, donde grupos violentistas organizados en frentes de combate realizan operativos que llenan de muerte, luto y dolor las áreas fronterizas con Panamá y cuyos efectos se materializan en Darién cuando refugiados huyen de la tragedia e incursionan en nuestro país en búsqueda de refugio, paz y tranquilidad.

El territorio panameño, para los frentes de la FARC y el ELN, constituye un santuario dadas las ventajas que su imparcialidad y tolerancia aporta a las acciones violentistas que se ejecutan en fronteras de Colombia; en tal sentido, los irregulares no quebrantan la vida nacional; sin embargo, organizaciones antiguerrilleras que enfrentan a los alzados persiguen los disidentes de aquellas toldas rebeldes y en ocasiones los ejecutan o retienen en tierra panameña.

Ahora, un disidente guerrillero capturado en Colombia afirma que existe connivencia, entendimientos protectivos y colaboracionistas de miembros de las fuerzas policiales panameñas con aquellas actividades guerrilleras; afirmación que levanta ácida suspicacia, y lleva a temores crecientes, que reclaman prontas y diáfanas aclaraciones.

De aceptarse como cierto el dicho del disidente estaría Panamá en la perspectiva de involucrarse en un conflicto cuyas raíces y amplitud resulta asfixiante para la vida colombiana, y trasladaría a nuestra tierra controversias de orden social y político que no son de nuestra incumbencia.

Colombia ha sufrido vejámenes graves por parte de los irregulares; en tal derrotero la periodista Olga Behar publicó un documento demoledor, con el título de "Las Guerras de la Paz", en el cual relata interioridades de más de tres décadas de combates y acciones ilegales donde las instancias militares regulares de ese país resultaron incapaces de aplastar la disidencia armada.

De carecer de veracidad el afirmativo divulgado corresponde a las autoridades nacionales esclarecer sin dilación, con amplias informaciones y certeras puntualizaciones el infundio, para así allegar tranquilidad y sosiego al seno panameño.

Los movimientos violentistas se alimentan de las carencias y urgencias sociales; sus triunfos funcionan a manera de reforzamiento del camino ilegal, por lo cual conviene recordar que un país inmerso en las luchas fraticidas, sufre rigores que destruyen las bases institucionales y solidarias, y se encamina por senderos de crueldad, ignominia y desasociego que aplastan la construcción armoniosa, tolerante, de la vida colectiva; por tales razones, se impone en Panamá afirmar democracia; profundizar solidarias medidas a favor de los aplastados del infortunio; acciones que permitan forjar la unidad nacional monolítica frente al peligro armado y esparcir luces sobre tal riesgo, para así conjurar el peligro.

 

 

 

 



 

AYER GRAFICO
El General Bolívar Vallarino lee su alocución de despedida como Comandante de la Guardia Nacional


CREO SER UN BUEN CIUDADANO
Sin embargo, menosprecio la capacidad de los panameños


OPINIONES




 

 

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