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REFLEXIONES
"Inseguridad Diplomática"

Por: Carlos Christian Sánchez C.
Relacionista Internacional
Llegado el Siglo XXI, la situación política internacional
nos demuestra que nada ha cambiado, por desgracia, en lo referente a la tolerancia y la obtención de la paz.
La violencia armada, el terrorismo y la traición, dominan a muchas regiones del mundo. Países importantes
tienen serios problemas con su seguridad nacional, incluso peor cuando se habla de la protección de las entidades
diplomáticas en el extranjero. Hace dos décadas, una embajada fue motivo del secuestro por parte de pobladores
disgustados por el apoyo abierto de ese país al régimen persa autoritario. Los funcionarios de la delegación fueron
objeto de la detención por cuestiones políticas e ideológicas. Pocos desean recordar la destrucción dos embajadas
norteamericanas en el Africa Oriental hecho ocurrido en 1998. Las capitales de Kenia y Tanzania, Dar es Salaam y
Nairobi, se transformaron en un escenario dantesco: Cientos de civiles africanos, funcionarios diplomáticos
estadounidenses y el público que transitaba en esos momentos, fueron víctimas de las ondas explosivas, producto de
detonaciones furtivas. Desprovistos de medidas de seguridad e ignorando el peligro latente de los integristas fanáticos
del vecino Medio Oriente, los miembros de las escoltas y la guardia personal de dicha embajadas aprendieron una lección
ejemplar. No hay lugar seguro en nuestro planeta y no se debe escatimar esfuerzos por salvar la vida de los inocentes.
En días reciente, sectores vinculados al Servicio Exterior Norteamericano han divulgado su intención de solicitar al
gobierno panameño, la urgente necesidad de movilizar su personal diplomático, hacia una sede única, que abarque a todas
las secciones de dicha delegación foránea, tanto consular como las encargadas de las actividades de cancillería.
La realidad es que la Embajada de los Estados Unidos tiene que trasladarse a un sitio mejor por otras razones:
FALTA DE SEGURIDAD
Nos atrevimos a decir que hay motivos para argumentar una enorme decadencia en lo que seguridad respecta a misiones
diplomáticas. Por suerte, no hemos sido víctimas, todavía, de la sangría que afecta a nuestro vecino sudamericano de
a lado. O como lo que pasa en el Medio Oriente, el Africa o el Asia Meridional, con el asunto de los terroristas.
Desde hace dos años, hemos venido advirtiendo la posibilidad, no tan lejana, que suceda "incidentes lamentables",
contra ciudadanos extranjeros, no sólo los estadounidenses, no también a nacionales de otras latitudes. Quizás hasta
panameños sean vulnerables a ataques de toda índole.
Por ello, Panamá debe rescatar la idea de hacer un "Barrio Diplomático", en donde las embajadas, consulados y
residencias de los funcionarios extranjeros de servicio en el Istmo, se concentren en un determinado sitio de la
Ciudad de Panamá, accesible adecuado para sus actividades en este país.
Nadie sabe la causa del fracaso de instalar un Barrio Diplomático en la zona del Cerro Ancón, puesto que el gobierno
pasado intentó fomentar dicha idea. Sólo la delegación de Nicaragua aceptó trasladarse a el área de Quarry Heights,
en donde actualmente funciona la Cancillería Panameña, además de ser el terreno propuesto para un complejo urbano de
misiones foráneas. Aunque no concordamos con la posibilidad de ubicar embajadas cerca del área canalera, la verdad es
que las nuevas tierras son el terreno adecuado para hace un futuro sector diplomático, instalado a lado del centro de
la capital panameña.
Por otra lado, es cierto que la Avenida Balboa es una zona muy vulnerable para dejar allí a la Embajada Americana.
Un tránsito, además de las usuales protestas de sectores de la izquierda panameña, suelen demostrar ese peligro contra
los funcionarios de esa nación norteña. Mas vale prevenir que lamentar. Ojalá que esa idea de los estadounidenses,
también sea el motivo para recrear ese proyecto.
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