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EDITORIAL
Falta de vigilancia en aeropuertos
El secuestro de la avioneta HP-1267 propiedad de Aeroperlas vuelve a demostrar la nula seguridad que existen en los aeropuertos domésticos. Las operaciones de aeropiratas no son nada nuevo en Panamá. Desde la década pasada a la fecha, irregulares colombianos se han apoderado de al menos 10 avionetas y helicópteros con matrícula panameña, para desviarlos hacia esa nación suramericana. El Servicio Aéreo Nacional tiene más 400 efectivos y apenas cuentan con unos seis aparatos, por lo que muy bien pudieran ser asignados a las labores de seguridad en los terminales y pistas de aterrizaje más sensibles. El aeropuerto de Albrook, France Field, Puerto Obaldía, así como otras pistas de Kuna Yala y Darién deben contar con una adecuada seguridad para las labores de vigilancia y revisión de pasajeros, sobre todo los procedentes de Colombia y otras naciones suramericanas. Con esa ausencia de seguridad, se pone en peligro la vida de los usuarios de los vuelos domésticos y se le causan cuantiosas perdidas a las empresas de aviación, ya que los aparatos robados, muchas veces, tienen costos superiores al millón y medio de balboas. Lo sucedido con el HP-1267 coincide con la promoción de un Plan de Seguridad Nacional repleto de teoría, pero que pone en duda la capacidad de nuestros cuerpos de seguridad pública para cumplir una tarea tan sencilla, como es controlar nuestros aeropuertos domésticos. El país gasta más de 125 millones de balboas anuales en los diversos servicios de la Fuerza Pública, por lo que no se concibe esa ausencia de seguridad en los terminales. Hay mucho personal que debiera ser designado para la vigilancia, en vez de estar desarrollando tantas labores administrativas.
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PUNTO CRITICO |
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