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Planta termoeléctrica dolor de cabeza de chorreranos
Los daños al medio ambiente ya empiezan a percibirse, ya que como cuenta Joana, antes tenía una gran producción de marañones y ahora sólo se observan los árboles cargados en hojas amarillas.

Yodalis Bethancourt
Panamá Oeste - EPASA
Con un capital de 90 millones de balboas, se crea en el distrito de La Chorrera la primera planta termoeléctrica en el país, que lejos de contribuir con el desarrollo del distrito, se ha convertido en el dolor de cabeza de los chorreranos. La empresa PAN AM Generating Ltd. que administra la termoeléctrica, le vende energía a EDEMET, motivo por el cual se escogió un terreno cercano a la subestación de La Chorrera, ubicado en el corregimiento de El Arado. Sus dueños son dos empresas de los Estados Unidos. La coordinadora regional de epidemiología, Lourdes García, señala que en el estudio de impacto ambiental, se menciona que la empresa está ubicada en una zona rural, cuando en realidad se trata de una zona semi-rural, ya que el único servicio que hace falta es el de drenaje de aguas negras. A pesar de que uno de los puntos del estudio sobre impacto ambiental señala que se cumplirá con las normas ambientales de Panamá y el Banco Mundial, no es precisamente eso lo que se observa en la práctica. Joana Carrera, propietaria de una parrillada que está a unos 500 metros de la planta termoeléctrica, denunció la serie de incomodidades que se perciben, producto de la actividad, que van desde el incesante ruido, emanaciones de gases las 24 horas del día y un olor "similar al que despide un tanque de gas". Las molestias han sido tan insoportables que se ha visto en la necesidad de mudarse hacia otro lugar para protección de sus hijos y su negocio está a punto de quebrar, porque cada vez son menos los clientes que la visitan. Los daños al medio ambiente ya empiezan a percibirse, ya que como cuenta Joana, antes tenía una gran producción de marañones y ahora sólo se observan los árboles cargados en hojas amarillas. Para la coordinadora de epidemiología, las quejas de moradores de El Arado y Barrio Colón, son sumamente preocupantes si se toma en consideración que el sometimiento al ruido durante todo el día, puede degenerar en una comunidad de sordos de aquí a 10 años, además del stress, que a su vez genera violencia; como problema adicional se suman los padecimientos bronquiales que se generan de las emanaciones del "bunker". En una de las casas de la comunidad visitadas por la doctora García, la problemática se presenta peor, ya que en su vivienda existe una carga de energía, dándose el caso de que una puerta de hierro que tiene la construcción, no se puede tocar porque les pasa la corriente y una de las habitaciones se electrifica cuando los motores de la planta arrancan. La doctora García, expresó su preocupación por el contenido de uno de los módulos del estudio de impacto ambiental, ya que más bien enfocan la parte de la empresa, más no la de los seres humanos que están alrededor de la misma; sólo se mencionan los efectos de flora y fauna. A pesar de que se contempla un plan de emergencia contra incendio, Donato Gutiérrez del departamento de seguridad del Cuerpo de Bomberos de La Chorrera, dijo que no están en capacidad de sofocar un evento de la magnitud de ésta termoeléctrica, cuyos tanques de almacenamiento de combustible contienen 1,320,000 galones. Por su parte, el ingeniero Carmelo Martino, director de la autoridad nacional del ambiente, informó que en inspecciones tanto diurnas como nocturnas y en un radio de acción hasta de 4 kilómetros de la planta se han percibido anomalías ambientales, producto de la actividad que allí se realiza. Dijo que en respuesta las quejas de la comunidad, próximamente se estarán haciendo mediciones en base a reglamentaciones normadas por ANAM, sobre el ruido y las vibraciones que serán aplicadas en forma efectiva, a través de aparatos especiales para estos menesteres. Otra de las situaciones de riesgo observadas por funcionarios de la ANAM, es la ruta que utilizan los vehículos que transportan el combustible, que se hace por lugares poblados y a cierta velocidad, para lo cual se sugirió el cambio de ruta por sectores de menos congestionamiento. Moradores de la comunidad de El Arado hacen un llamado a las organizaciones ambientalistas del país para que visiten el lugar y se percaten de las situaciones de riesgo que allí se vive, a raíz de la creación de esta planta termoeléctrica.
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