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Milciades A. Ortiz Jr.

Mientras el país sigue sumergido en el bochinche de la política, hay muchas otras cosas que interesan al panameño común y corriente. Y a veces, por muy importantes que sean, no merecen la atención de los políticos... ¡a menos que se puedan convertir en votos!.

En La Carrasquilla y San Francisco siguen en aumento las quejas contra la presencia del patio de camiones recolectores de basura y oficinas administrativas de la DIMA.

Con el crecimiento del barrio, ese sitio se ha convertido en un cáncer de escándalos (no es de extrañar pitazos a las cuatro de las mañana), suciedad, malos olores, etc. Algunos vecinos se quejan que por allí transitan los "ladrones de patio", que se llevan numerosos objetos de las casas vecinas.

Estoy seguro que el gobierno haría un buen negocio vendiendo ese terreno de la DIMA para un proyecto habitacional de clase media. Con la plata de la venta, se podrían hacer modernas instalaciones para los basureros en un lugar adecuado.

(Por lo menos un político está utilizando este asunto para conseguir votos).

Llamó mucho la atención a una amiga ver por la televisión a una dama que se quejaba que no podía pagar el agua potable... con la mano llena de costosas sortijas. Si hubiera visto bien, estoy seguro que se encontrarían personas que tienen en sus casas costosos artefactos electrodomésticos, pero no pueden pagar unos cuantos balboas de luz y agua al mes.

"Aunque sean pobres, eso no significa que sean mala-pagas", me dijo un panameño humilde, quien dice que está al día en los pagos de sus cuentas de luz y agua. Por lo visto, al público panameño no convenció el cuento de que no había plata para deudas. Se olía a muchos "avivatos" e irresponsables. Plata para carnaval sí tuvieron, a no dudarlo.

Al fin reaccionó la comunidad en contra de la medida de quitarle el flúor al agua potable. "Los que no comemos sal panameña no podremos beneficiarnos con el flúor", me dijo un señor muy serio, en un supermercado de San Francisco. Muchos panameños comen sal extranjera porque dicen que es mejor que la panameña, aunque no tenga flúor. Algo más de lo dicho tiene que haber detrás de esta absurda medida.

Fui a sacar una placa de auto del mes de febrero. La primera molestia fue encontrar el edificio 5051 en Diablo. En la misma Policía de Ancón cinco agentes no pudieron darme una manera clara de llegar al sitio.

Encontré el lugar preguntado y por suerte. Sacar la placa nueva solamente me demoró una hora y veinticinco minutos. El año pasado, en Paitilla, demoré más de seis horas para conseguir lo mismo. Así que este año el asunto es más rápido. Lo que todavía no me convence es que los panameños estarán atentos para cumplir su obligación, en el mes que le asignaron.

El famoso corredor Norte no eliminó el problema de los tranques como lo había dicho antes. Y creo que el corredor Sur tampoco pondrá fin a la tortura que sufrimos todos los días los automovilistas. Estas dos obras son para gente con plata de sobra. ¡Solamente benefician a unos cuantos! ¡Los tranques siguen sin solución!

Así como encontraron decenas de diplomas falsos de médicos, la lógica me dice que pueden haber otros profesionales fraudulentos en el país. Sería conveniente investigar la autenticidad de los diplomas extranjeros de otras profesiones, además de la de médicos. (Recuerden que en la misma Universidad de Panamá hubo hace unos años un lío con falsos diplomas, que algunos quisieron echar tierra para no dañar el prestigio de la Casa de Méndez Pereira).

Espero que los estafadores paguen su felonía, aunque tengan "palancas" e influencias.

 

 

 

 

 

 


 

AYER GRAFICO
El gran acordeonista Chilo Pitty fue la revelación musical del año 1971


CREO SER UN BUEN CIUDADANO
Sin embargo no colaboro para evitar los tranques vehiculares


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