Proceso de paz en momento difícil,
dice negociadora del gobierno
Bogotá
AP
La negociación con
las guerrillas se encuentra en "un momento difícil'' que exige
darle un nuevo impulso para no perder la "oportunidad histórica''
de pactar la paz, dijo ayer la ex canciller María Emma Mejía,
miembro de la comisión gubernamental que dialoga con las Fuerzas
Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc).
"Estamos en una fase de estancamiento que preocupa a los colombianos
y la comunidad internacional'', dijo Mejía a la AP al recordar que
el 20 de abril se reanudarán los diálogos con las Farc, suspendidos
desde el 25 de enero.
Con el Ejército de Liberación Nacional (ELN) no fue posible
iniciar las negociaciones de paz en el seno de una convención nacional
que debía iniciarse el 13 de febrero con la participación
del gobierno, la guerrilla y la sociedad civil.
Antonio García, vocero del ELN, anunció esta semana en
Venezuela que la convención podría realizarse en el exterior
porque el gobierno colombiano se negó a crear un escenario de seguridad
en una zona desmilitarizada en cuatro municipios del Departamento de Bolívar,
al norte del país.
El ministro del Interior, Néstor Humberto Martínez, explicó
ayer que la decisión del gobierno obedece a una exigencia de las
comunidades de la zona que el ELN pretendía despejar. Los alcaldes
de la región amenazaron con renunciar colectivamente si el gobierno
retira las tropas de la región.
Mejía dijo que "sería un poco estéril'' realizar
la convención con el ELN en el exterior sin la participación
del gobierno que es el único que puede negociar la paz con la guerrilla.
El ELN dijo que solo permitirá la presencia del gobierno en la convención
si ésta se realiza en Colombia.
Las negociaciones con las Farc, que son prioritarias para el gobierno
por tratarse de la mas poderosa guerrilla del país, dependen de una
evaluación que se haga en la reunión del 20 de abril sobre
los avances en la lucha contra los grupos paramilitares.
María Emma Mejía dijo que la consigna de los negociadores
del gobierno es la de no levantarse de la mesa de diálogo hasta que
se logre poner en marcha el proceso de paz con las Farc porque "costó
siete años, muchas vidas, mucha sangre y mucha deterioro económico
construir este escenario de diálogo''.
"No se puede esperar mas. Los tiempos de la insurgencia y del gobierno
no son lo mismos, pero las gentes humildes no pueden seguir soportando los
fragores de la guerra'', afirmó Mejía.


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