EDITORIAL
La pesadilla de abordar un taxi en días
de quincena
Los usuarios del transporte
colectivo en la ciudad capital han vuelto a exteriorizar su queja de que
en los días de quincena (15 y 30) los taxistas tienen a flor de labio
la cacofónica frase: "Para ese lado no voy" y escogen las
carreras, ignorando lo que es un servicio público.
A pesar de que muchos taxistas se vienen quejando de que en los gremios
hay un aumento de unidades rodantes, el servicio de taxis es deficiente
y en las fechas citadas se nota el desgano de no complacer a los usuarios
y de querer imponer las carreras que los taxistas quieren.
Este vía crucis o calvario de los usuarios parece no tener fin,
ya que en las boletas de infracciones se señala una multa para el
taxista que se niega a llevar pasajeros, sin embargo, las autoridades respectivas
poco o nada hacen por sancionar ejemplarmente a los conductores que hacen
caso omiso a las disposiciones que regulan este servicio público.
La comunidad panameña, frente a la apatía e indiferencia
de la dirección del Tránsito, se muestra de acuerdo a que
se sigan aumentando las unidades de taxis, ya que hay un crecido número
de conductores que no cumplen con su deber y, reiteramos, los días
15 y 30 escogen las carreras que deben, a su juicio, ser cortas y en la
periferia citadina.
Los taxistas en su gran mayoría, le faltan el respeto a los
usuarios, ya que saturan de pasajeros a los vehículos, quienes deben
soportar también el alto volumen de las bocinas de radio de sus autos.
Todas las autoridades del tránsito han fracasado en meter en cintura
a los taxistas, a excepción del alcalde Roberto Velásquez
que se les opuso en una ocasión, pero las Fuerzas de Defensa "Le
sacaron la tabla". Todo parece que los taxistas irresponsables se saldrán
con la suya ya que no se vislumbra una solución a este enojoso problema
del "No Voy" que contribuye a estresar a los usuarios capitalinos.
De acuerdo a los propios afectados por el mal servicio del transporte
selectivo, a los taxistas parece que habrá que hacerles lo del pasaje
bíblico de ponerlos a vagar por el desierto cuarenta años
para que otra generación menos contaminada los reemplace y ocupen
su lugar otros trabajadores de mayor conciencia ciudadana.


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