Aquel cliché tan repetido que dice: "Detrás de un gran hombre, hay una gran mujer", ya pasó al olvido, pues hoy día las mujeres han logrado superar grandes obstáculos que las han llevado a ocupar puestos de jerarquía en la sociedad civil, incluyendo la más alta magistratura de muchos países, como es nuestro caso.
La lucha por salir del "enconchamiento" y por la igualdad fue impulsado por mujeres que, con gran entereza, ocuparon en 1857, la fábrica textil donde trabajaban en la ciudad de Nueva York para exigir igualdad de salarios y una jornada de 10 horas de trabajo. La respuesta de los dueños a esta reclamación fue provocar el fuego en la planta ocupada, en donde murieron las 129 obreras.
En memoria de este movimiento, fue propuesto como el Día Internacional de la Mujer el 8 de marzo de 1910 por la alemana Clara Zetkin, integrante del Sindicato Internacional de Obreras de la Confección, durante el Congreso Internacional de Mujeres Socialistas en Copenhague, Dinamarca.
Gracias a las luchas generacionales, hoy día, mujeres y hombres de todo el mundo conmemoran los esfuerzos que ellas realizan por alcanzar la igualdad, la justicia, la paz y el desarrollo.
Nadie puede negar a ninguna persona sus derechos. Todos somos hombres y mujeres pensantes con capacidad de tomar decisiones personales y colectivas, pero hay que tener cierto cuidado con las reglas que Dios nos presenta en su Biblia. El libertinaje no es positivo, lo que es saludable para las mujeres es como dice la palabra de Dios- someterse a sus maridos. En el matrimonio Cristo es la cabeza del varón y el varón la cabeza de la mujer, pero sin significar que uno es más que otro.
El sometimiento que habla el Señor es una entrega de amor hacia Él.