La tragedia registrada en Darién con la desaparición de once personas al naufragar una embarcación pone de manifiesto las penurias diarias que enfrentan los pobladores de esa apartada provincia del país.
La selva inhóspita y la falta de carreteras obligan a los darienitas a preferir el transporte marítimo para trasladarse de un poblado a otro. Por décadas, Darién ha sido una provincia olvidada, de la cual sólo el resto del país toma en consideración cuando se produce una tragedia o un ataque de la guerrilla colombiana.
Por el naufragio de la pequeña embarcación San Miguel Arcángel hay once desaparecidos en el mar. Los operativos del personal del Sistema Nacional de Protección Civil y el Servicio Aeronaval, se desarrollan para ubicar algún sobreviviente o recuperar los cadáveres.
Ya es hora que poner los ojos de las autoridades sobre Darién y que la selvática región no sólo sea una frontera natural para impedir un mayor ingreso de ilegales o de enfermedades para el ganador como la fiebre aftosa.
El Tesoro Nacional ha tenido los ingresos necesarios para implementar proyectos de desarrollo en Darién, pero las acciones han sido insuficientes.
Al mismo tiempo se hace necesario que las autoridades que regulan el transporte marítimo de pasajeros impongan normas estrictas para que las embarcaciones cuenten con los equipos necesarios para salvaguardar la vida de éstos y su tripulación al momento de un naufragio.
Siempre que ocurre una tragedia se descubre que los controles sobre el transporte no son los adecuados y es casi seguro que esta ocasión no será la excepción.