Me llamo "Sentimiento", y en estos momentos estoy sentado en el parque, leyendo un libro. De pronto se acerca a mí una joven que, muy cortés y finamente, me dice que su nombre es "Pasión" y, seguidamente, me pide permiso para sentarse a mi lado.
Como no, jovencita, puede sentarse.
Muchas gracias...y dígame, ¿cómo se llama usted?
Mi nombre es Sentimiento, mucho gusto.
Pero dígame, Sentimiento, ¿por qué está usted aquí tan solo, leyendo un libro cuando bien puede estarse divirtiendo en otro lugar, con buena música, ambiente alegre y gente chévere...? La invito, ¿desea acompañarme?
El joven Sentimiento, adivinando que a su compañera de banca se le estaba 'subiendo la pasión', le respondió:
-Mira, Pasión...nos acabamos de conocer, y aunque te encuentro atractiva, prefiero quedarme aquí estudiando, porque mañana tengo un examen de Sociología...así que muchas gracias por tu invitación, pero no...
La joven Pasión no se dio por vencida y continuó su acoso, hasta el punto de "ofrecerse" descaradamente:
¡Qué Sociología ni qué ocho cuartos! Mira todo lo que te puedes perder. Y acto seguido se desabotonó la blusa, dejando al descubierto sus senos, al tiempo que se subía la falda para mostrar al joven Sentimiento sus partes íntimas. "Aprovecha que esto no se ve todos los días", terminó insistente la joven Pasión.
-Para ti no será importante la Sociología, pero yo tengo que prepararme para prevenir a otros como yo contra gente como tú, que eres pura PASIÓN, o sea, sexo, y nada de SENTIMIENTO, o sea, amor...¡Adiós!
La moraleja que el amable lector podrá sacar de este relato lo encontramos en la siguiente 'estocada' de Cesáreo Gil Atrio, y cito: "...No tengas miedo a que te juzguen por lo que eres: tenlo a no ser lo que debes...". ¡"Au Revoir"!