Cientos de personas invadieron ayer pacíficamente las calles y plazas del centro histórico de LAquila, aún cerrado al paso, para protestar por la lentitud de la reconstrucción de esta ciudad del centro de Italia, tras el terremoto que el pasado 6 de abril causó cerca de 300 muertos.
A esta acción la han denominado "la protesta de las llaves", pues los ciudadanos cuelgan las llaves de las que eran sus casas en las vallas que les impiden acceder al centro de la localidad y a sus viviendas.
El pasado fin de semana, cerca de 300 ciudadanos retiraron las vallas y consiguieron introducirse en la "zona cero", donde a diez meses del terremoto sólo se puede entrar por motivos urgentes, en compañía de los bomberos, y tras pedir una autorización al ayuntamiento.
La iniciativa se repitió ayer, pero esta vez fueron cerca de un millar las personas que, saltándose todas las prohibiciones, pasearon por las callejuelas medievales y las plazas que una vez fueron monumentales.