FAMILIA
Lucha contra las drogas
Redacción
Crítica en Línea
Debido a que las reducciones
de disponibilidad de drogas siguen siendo una alta prioridad, esta Estrategia
fija las metas pertinentes como sigue :
Objetivo 1994: 1) Reducción por debajo de un nivel básico
(por determinar) en las cantidades estimadas de cocaína, marihuana,
heroína y drogas peligrosas que entran a Estados Unidos, y
2) Reducción del 10 por ciento por debajo del nivel de 1991 en
la cantidad de personas que informan que la cocaína, la marihuana,
la heroína y las drogas peligrosas son fáciles de conseguir
en sus comunidades.
Objetivo 2002: 1) Reducción por debajo de un nivel básico
(por determinar) en las cantidades estimadas de cocaína, marihuana,
heroína y drogas peligrosas que entran a Estados Unidos, y
2) Reducción del 35 por ciento por debajo del nivel de 1991 en
la cantidad de personas que informan que la cocaína, la marihuana,
la heroína y las drogas peligrosas son fáciles de conseguir
en sus comunidades.
Producción nacional de marihuana. Se estima que la producción
nacional de marihuana suministra en la actualidad el 18 por ciento de esa
droga disponible para el consumo en Estados UNIDOS. En cantidades absolutas,
ha estado aumentando en años recientes hasta la iniciación
de campañas nacionales importantes de erradicación de la marihuana.
Una cosecha grande de marihuana nacional no sólo es inconcebible
en sí misma, sino que debilita las iniciativas estadounidenses necesarias
contra las drogas en el extranjero. No podemos esperar que las otras naciones
emprendan campañas vigorosas contra las drogas dentro de sus fronteras
si nosotros no lo hacemos en nuestro propio país.
La primera Estrategia Nacional de Control de Drogas estableció
metas para la reducción de la producción nacional de marihuana.
Posteriormente, sin embargo, se consideró que la información
y el método que se usaron para estimar la producción necesitaban
revisión. El Informe de la Comisión de Usuarios Nacionales
de Información de Inteligencia sobre Narcóticos estima la
marihuana neta disponible en Estados Unidos, pero los estimados del año
previo con frecuencia son revisados debido a nueva información de
inteligencia, haciendo difícil por lo tanto las comparaciones de
año a año. Se puede obtener fácilmente otra información,
como la cantidad de marihuana erradicada, precios callejeros y evidencia
casual de la disponibilidad, pero estos datos son más indicativos
de la eficacia de las actividades policiales que la de producción
bruta de marihuana.
Debido a que la reducción de la disponibilidad de marihuana cultivada
nacionalmente sigue siendo un punto de referencia de la resolución
nacional contra las drogas, prosiguen los esfuerzos para obtener una medida
más precisa de nuestro progreso en esta área y se informará
sobre los mismos en la Estrategia de 1993.
Actitudes de los estudiantes hacia el uso de drogas. Una de las condiciones
previas necesarias para el progreso nacional ulterior contra las drogas
es que su uso se considere cada vez más como conducta inaceptable
(particularmente por los jóvenes). En los años recientes la
Encuesta de Alumnos de Ultimo Año de Escuela Secundaria ha indicado
que son cada vez más los estudiantes que consideran desfavorablemente
el uso ilegal de drogas. Aun así, hacen falta una educación
eficaz y acciones preventivas para ayudar a reducir el porcentaje cada vez
menor de jóvenes que todavía no deploran el uso ilegal de
drogas.
Se estima que en 1988 unos 728.000 estudiantes de último año
de escuela secundaria de un total de 2,8 millones informaron que no desaprobaban
el uso ocasional de marihuana; 305.000 información de una actitud
similar respecto al uso experimental de cocaína, y 107.000 respondieron
de igual manera sobre el uso regular de cocaína. Fundándose
en esta información, la primera Estrategia Nacional de Control de
Drogas fijó las siguientes metas para la reducción de la cantidad
de alumnos de último año que informaban sobre esas actitudes:
10 por ciento en cada categoría después de dos años,
y 50 por ciento en cada categoría en 10 años.
La información de la Encuesta de Alumnos de Ultimo año
de Escuela Secundaria de 1990 indica que la cantidad de alumnos que informaron
que no desaprobaron el uso ocasional de marihuana ha bajado el 30 por ciento
(a un estimado de 512.000); respecto al uso experimental de cocaína
declinó el 27 por ciento (a un estimado de 223.000) y respecto al
uso de marihuana descendió el 18 por ciento (a un estimado de 87.000).
En cada uno de los casos estas cifras cumplen las metas de la Estrategia
con respecto a las actitudes de los estudiantes.
La Estrategia Nacional de Control de Drogas de 1990 aumentó las
metas para cada una de esas categorías al 20 por ciento en dos años
y al 50 por ciento en 10 años. La información de la Encuesta
de Alumnos de Ultimo Año de Escuela Secundaria de 1991 indica que
se cumplieron cada una de estas metas: la cantidad de alumnos que informaron
que no desaprobaron el uso ocasional de marihuana bajó el 29 por
ciento por debajo de la cifra básica de 1988 (a un estimado 520.000,
ligeramente superior a la cifra 1990), para el uso experimental de cocaína
declinó el 47 por ciento (a un estimado de 161.000), y para el uso
regular de cocaína mermó el 36 por ciento (a un estimado de
68.000).
La Estrategia ha revalidado y revisado de manera ascendente sus objetivos
pertinentes, como sigue:
Meta: Reducción del 20 por ciento de la cantidad de alumnos de
último año de escuela secundaria que informan que no desaprueban
el uso ilegal de drogas.
Real: Meta cumplida. Los alumnos de último año de escuela
secundaria que no desaprueban el uso de marihuana, el uso experimental de
cocaína y el uso regular de cocaína declinaron el 29, el 47
y el 36 por ciento, respectivamente.
Objetivo 1994: Reducción por debajo del nivel de 1988 de la cantidad
de alumnos de último año de escuela secundaria que informan
que no desaprueban las drogas ilegales: marihuana, 45 por ciento; uso experimental
de cocaína, 55 por ciento, y uso regular de cocaína, 45 por
ciento.
Objetivo: Reducción del 70 por ciento por debajo del nivel de
1988 en la cantidad de alumnos de último año de escuela secundaria
que informan que no desaprueban el uso ilegal de drogas.
Podemos derivar alguna satisfacción de los progresos que hemos
hecho hasta la fecha respecto a estos indicadores, y otros datos y encuestas
confirman estas tendencias. Pero sería un grave error llegar a la
conclusión de que nuestra tarea está terminada, o que el problema
de las drogas desaparecerá si mantenemos el nivel actual de esfuerzo.
Queda mucho por hacer, y debemos estar siempre alertas contra la posibilidad
de que las tendencias alentadoras que estamos viendo puedan detenerse o
incluso revertirse. No obstante, vamos por el buen camino, y si el gobierno,
el sector privado y los individuos mantienen el curso, haremos aún
más progresos. Las siguientes páginas describen con más
detalles los esfuerzos que el gobierno federal intenta hacer, y lo que pueden
hacer los demás.


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