Por allí caminaba y escuché los gritos. Fue casualidad, nada planeado. El tico andaba con los pelos parados y el apellido en la cabeza.
Muy pocas veces, por no decir nunca se sabe exactamente lo que le dice un técnico de fútbol a sus jugadores, en el receso de 15 minutos, después del primer tiempo de un partido.
Sin embargo, hoy usted sabrá la "regañada" que le dio el tico Alexandre Guimaraes, a los jugadores panameños en el camerino, luego de concluido los primeros 45 minutos del partido ante Honduras, que hasta ese momento perdían 1 por 0.
En tono molesto y gritando decía: "Estamos marcando, estamos marcando y debemos seguir con ellos para que no nos hagan el 2 contra 1, si estás Ricardo o Rolando acá debe seguir con él, si tiene que venir en cobertura hasta acá viene, pero aquí a Joel lo agarraron dos contra uno".
En eso se refería a que los mediocampistas "Patón" Phillips y Escobar debían apoyar en la marca a los defensas por los laterales, y se quejaba de la jugada de gol, donde Solanilla quedó 2 contra 1 y lo sacaron en pared.
MAS FUERZA...
"Si tienen que hacer un esfuerzo de 20, 30 metros lo hacen, todos nosotros estamos frescos, ellos están con más de dos tiempos y medio encima y no van a aguantar", seguía gritando "Guima" en referencia a que los hondureños estaban cansados.
"Pero no van a aguantar si nosotros tenemos firmeza atrás y sin pendejaitas, ni mierditas, atrás sacó a uno y pum a la mierda ya está, no me juegues tanta mierdita allí", era lo que le pedía a sus defensas.
"Ojo sigamos insistiendo en darles pases por los laterales a los puntas para que reciban y toquen de frente al arco, todo lo que hicieron en este último lapso, en los últimos 9, 8 minutos es lo que debemos seguir insistiendo arriesga todo, toca pelota en diagonal, denlo todo que tienen mucho", manifestaba "Guima" a sus pupilos.
Finalmente le pidió a Felipe Baloy: "el próximo tiro libre, se lo tiras al palo derecho porque te está adivinando los remates al palo izquierdo". En conclusión el regaño sirvió, porque los jugadores mostrar garra y corazón en la cancha para sacar el resultado.
Y colorín colorado, el regañito se ha acabado.