Nuestra vida es como un viaje muy corto que nos ofrece miles de momentos agradables y hermosos, gozos puros, nobles y buenos que generalmente se nos escapan inadvertidamente.
Cada acontecimiento de nuestra vida nos da una enseñanza; de cada un de ellos podemos extraer una lección. No permitamos que se nos escape una sin extraer su esencia e incorporarla a nuestra experiencia vital. Todas las cosas encierran una enseñanza, pero hay que tener la llave para extraerla, para aprovecharla. Esta llave es el sentido de admiración por lo moralmente valioso.
La experiencia de la vida se nutre principalmente de experiencias propias; por eso, reflexionar sobre los acontecimientos trascendentales nos ayudarán a no dormirnos en el viaje de la vida. Su felicidad tanto para esta vida como para la futura, depende de fijar su mente en cosas agradables, porque somos lo que contemplamos. Por la misma razón psicológicamente, todo lo feo, lo repugnante, debe ser apartado de nuestra vida.
La contemplación de lo bello y bueno que nos rodea, ejerce una influencia saludable sobre el cuerpo en general y sobre el espíritu en particular, por lo cual se realiza una fuerza positiva en nuestra personalidad. Mire siempre lo bueno y será feliz, contemple lo bello -la naturaleza, la alegría infantil, las buenas cualidades de los demás, el aspecto optimista de la vida- eso le servirá de alimento nutritivo y le hará sonreís aún en los peores momentos.
Embellezca su existencia y para eso, descubra lo precioso que le regala cada día. Descubra que la admiración de lo hermoso es siempre vivificante. No sea insensible a la belleza y a la bondad; descubrirá que en ese viaje suyo por el mundo hay muchas cosas buenas y hermosas, muchas más que cosas malas. ¿Quiere usted mejorar? Entonces cultive la admiración por las cosas nobles que tienen los demás y verá cómo logra un cambio. Si no lo hace, envenenará su existencia.
Pablo dijo en su segunda carta a los Corintios, capítulo 13: "El que ama no piensa mal". El hombre que Viva, Crítica en Línea esto descubrirá el secreto de la felicidad. Si usted quiere ser una persona auténticamente feliz, mire siempre lo bueno, acostúmbrese a tener una mente positiva; a tener un corazón limpio.