domingo 12 de febrero de 2006

 

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  AL CIERRE


El regreso del tranví­a

Eliécer Navarro | Crí­tica en Lí­nea

Un elemento que en sus dí­as fue integral en el entorno de lo que era la vieja Ciudad de Panamá, estarí­a próximo a dar un regreso triunfal 65 años luego de haberse extinguido; traí­do de vuelta de manos de la necesidad de transporte, el interés comercial y turí­stico, y la nostalgia.

El antiguo tranví­a urbano, sobre cuyos rieles ya inservibles caminan decenas de miles de panameños que hacen sus compras en la Avenida Central, serí­a nuevamente una realidad en la próxima década, de acuerdo con los planes que tiene la Oficina del Casco Antiguo en su proyecto "Revive el Casco".

VIDA Y OCASO DEL TRANVI­A
Entre 1912 y 1941, el tranví­a de la R.W. Hebard Company -impulsado por electricidad que obtení­a de cables a lo largo de las rutas- era el método más rápido de cubrir la extensión del centro de la ciudad.

Por una tarifa que costaba entre 10 y 15 centavos, se podí­a cubrir cualquier lugar desde Santa Ana, Balboa, Sabanas (cuartel de policí­a), el Hotel Tí­voli, la Iglesia Católica en la Zona del Canal, el Palacio Nacional, y la Normal de Institutoras.

A pesar de lo pesado de su estructura, un viaje en tranví­a era descrito por la mayor parte de los que lo usaron en sus primeros dí­as como una experiencia "agradable", palabra que difí­cilmente puede usarse para describir un viaje en un "Diablo Rojo" de 2006.

El historiador panameño Alonso Roy describe: "el tintineo de las campanas que anunciaban la marcha… se estremecí­an con mayor fuerza buscando un paso expedito en el tráfico o surgí­an como gritos de advertencia hacia las personas o automóviles".

Pero el destino del viejo tranví­a se veí­a venir desde una década antes. A partir de 1920, la élite económica comenzó a mudarse a nuevas barriadas en la periferia, y la clase media la seguirí­a posteriormente.

Luego comenzaron a surgir preguntas sobre si seguí­a siendo funcional. Al aumentar las quejas sobre el ruido e incrementarse el tráfico de automóviles en la Avenida Central, ya no habí­a lugar para un armatoste de hierro y madera. El gobierno acordó con la compañí­a terminar las operaciones del tranví­a, y el 31 de mayo de 1941 hizo su último viaje.

LA GESTACION DE UN NUEVO TRANVI­A
Ahora, 65 años después, las circunstancias del Casco Antiguo han dado un nuevo giro, y un tranví­a no sólo cobra valor nuevamente, sino incluso conservando la misma ruta, según explica Ariel Espino, Director Ejecutivo de la Oficina del Casco Antiguo.

"Queremos recuperar la ruta desde el Ministerio de Gobierno y toda la Avenida Central hasta la Plaza 5 de Mayo", cuenta Espino. "Y tiene sentido. En la 5 de mayo converge el transporte hacia las afueras de la ciudad".

Pero este nuevo tranví­a tendrí­a una extensión que no tuvo el original: una hacia la calzada de Amador, para maximizar el potencial turí­stico tanto del puerto de cruceros como del Casco Antiguo, llevando turistas de un lado al otro.

Y esta perspectiva es vista con entusiasmo por los comerciantes de la Central, quienes en los últimos 10 años vienen siendo golpeados por los centros comerciales de las afueras. La Avenida Central, que en 1941 echó al tranví­a porque "le estorbaba", hoy le abre los brazos de bienvenida.

NECESIDAD DE ESPACIO
Otra razón para traer de nuevo al tranví­a y conectarlo con Amador es que ya no cabe un auto más en San Felipe, un área declarada Patrimonio Histórico de la Humanidad. "En los últimos 60 años la gente que viví­a en el área no tení­a carro; pero con el desarrollo turí­stico de los últimos años, es necesario incentivar a la gente a que entre, pero deje el auto afuera", destaca Espino.

"La única estrategia a corto plazo es dejar los autos en zonas dedicadas a estacionamientos. Si se logra la conexión con Amador, podemos aprovechar sus 2, 500 estacionamientos".

En la actualidad, la Oficina del Casco Antiguo sostiene citas periódicas con empresas interesadas en construir y operar estas rutas. Aunque algunas propuestas apuntan hacia vehí­culos con apariencia de tranví­a pero con neumáticos, Espino destaca que la oficina tiene inclinación por la confiabilidad y efecto psicológico que causa un vehí­culo en rieles.

"No es que de repente el chofer se va a salir de ruta y meterse en otra calle, como hace un bus", exclama.

Tampoco esperen otro carro eléctrico. El tranví­a del futuro en Panamá probablemente utilizará un combustible de tipo ecológico.

La Oficina del Casco Antiguo aseguró que no hay todaví­a estimados del costo del proyecto, pero destacó que en la próxima década podrí­a darse la reivindicación del tranví­a.

 

 

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