Ella no dejaba de llorar, se preguntaba qué habría hecho mal. ¿Es que lo consentí demasiado? ¿No fui lo suficientemente estricta? Miles de interrogantes pasaban por su mente cuando su hijo mayor se armó de valor para confesarle que era gay.
El mundo cambia a cada instante y así la manera de pensar de las personas, que se están abriendo más a confesar sus inclinaciones y experimentar con su sexualidad.
Vivimos en una sociedad homofóbica y los padres, regidos por las enseñanzas religiosos, castigan y alejan a aquellos miembros de su familia que han decidido salir del closet, afirmó el psicólogo Saúl Alvarado, de la Clínica de la Familia.
LAGRIMAS DE UNA MADRE
Son las madres quienes se afligen más con la noticias, pues son un poco más emocionales que los hombres. Sin embargo, dice Alvarado que si los padres se meten en el asunto, puede haber violencia.
En las familias, se piensa que nunca se recibirá la noticia de que uno de sus miembros es gay, simplemente se da por sentado que no ocurrirá al igual que descubrir que un hijo es adicto.
Explica Alvarado que las familias reciben una fuerte presión por parte de la sociedad, especialmente de los movimientos religiosas, por lo que recibir este tipo de noticias es un shock para sus integrantes.
Afloran sentimiento de negación y rabia, que llevan a echar a los hijos de la casa y luego éstos ya no quieren volver. En la sociedad panameña es muy raro encontrar una reacción adecuada ante la confesión de que su hijo o hija es homosexual, mencionó el psicólogo.
PARA HABLAR CON LOS PADRES
En busca de liberar la carga y contarle por fin a los progenitores que su inclinación sexual es tal, lo mejor es hacerlo con una tercera persona dentro de la conversación, dice Alvarado, para que funcione como apoyo.
Esto no garantiza que se suavizará el impacto, pero se manejará de manera menos traumática el momento de la noticia. Preferiblemente se debe buscar ayuda de un psicólogo.
SOBRE LAS LESBIANAS
Culturalmente, la mujer tiene un rol de esposa y madre, con un hombre a su lado. Cuando la mujer prefiere a su mismo sexo, se vincula esa inclinación con la perversión.
Nuestra sociedad tiende a aceptar más a un hombre gay, aunque no lo digan, que a una mujer lesbiana, afirma el especialista. Y es así, que hasta se le ha puesto un nombre especial, aun cuando la palabra homosexual se debe aplicar tanto a hombre como a mujeres.
SI HAY CRISIS
En el caso de haber una situación difícil con respecto a esto, se recomienda buscar ayuda individualmente.
Muchos aún no se atreven a declararse abiertamente debido a que hay una hostilidad social y temor de ser rechazados.