En los últimos años se ha podido observar a orillas de las carreteras principales puestos de venta de sandías a diferentes precios, accesibles a los compradores.
Estas cucurbitáceas que anteriormente se cultivaban sólo para el consumo de grupos de familias y luego para la exportación, ahora es cuando más se comercializa localmente. Como ejemplo, lo pueden ver en las provincias de Herrera y Los Santos, donde se inicia el proceso de venta desde finales de noviembre, por eso es común ver de manera continua grandes cantidades de esta fruta veraniega por todos lados.
Existen revendedores que compran a los productores las frutas en los mismos sandiales antes de florecer; las colocan en enramadas o rancherías a lo largo de las carreteras. Cuando hay fines de semanas largos o días puentes, aprovechando la gran cantidad de gente que entra a la península de Azuero, los revendedores de sandía hacen un gran negocio. Y lo más importante, hay de todos los precios.
Esta actividad informal de verano ayuda mucho a la economía de la región, ya que los productores y revendedores utilizan mucha mano de obra desde la siembra, cosecha y traslado de la fruta de las fincas a los puestos de venta. La mayoría de los trabajadores que se ocupan del acarreo son estudiantes (hombres y mujeres), que ganan algo de dinero para cuando se inicie el periodo escolar. Algunos obtienen B/.6.00 y B/.7.00 por cargar y descargar camiones. Otros ganan B/.8.00 y B/.10.00 por cubrir turnos en los puestos de venta.
La competencia de los puestos de sandía y melón en Azuero, pareciera encarnizada; pero no lo es, ya que existen muchas ofertas, lo que produce la demanda al que exhiba el mejor producto al mejor precio.
Hay lugar para todos. Por esta razón se escucha la frase –¿bueno, y es que en La Arena y Los Santos, no saben hacer otra cosa que vender sandía?--. La venta de sandía es tan buena en esta región, que en puestos como el que se aprecia en la foto, llegan a vender más de mil de estas frutas en menos de cuatro días.