Cada cierto tiempo, los gobiernos convocan a diálogos con las fuerzas políticas, sociales y económicas del país. Casi siempre, las conclusiones y recomendaciones de esos encuentros quedan olvidados en los archivos de las oficinas gubernamentales.
Se gastan recursos estatales y se desperdicia el tiempo de los participantes, para que el final, todo lo abordado quede en letra muerta.
Ahora se plantea una concertación para elaborar un Plan de Desarrollo Nacional. Sin duda que todo país necesita de una planificación a corto, mediano y largo plazo, donde se establezcan los objetivos como Nación.
El problema es que no hay continuidad en los planes. Cada cinco años, el gobierno entrante trae su propio librito de ejecución y desecha todo lo que huela a la anterior administración.
Ya se han hecho anteriores ejercicios de diálogo. El Visión 20-20 produjo abundante material, pero el problema fundamental, es que debe existir un compromiso de los participantes para ejecutar los aspectos básicos de esos acuerdos.
Además el debate debe darse sobre temas concretos y no de generalidades, que al final diluyen todo el esfuerzo y nadie hace nada de lo acordado.
En el pasado se dieron acuerdos sobre aspectos específicos como la proscripción del ejército, la creación de la Autoridad de la Región Interoceánica y de la entidad que asumió la dirección del Canal de Panamá cuando revirtió a nuestro país.
Al menos los dos partidos principales del país: PRD y Panameñismo han confirmado su participación en el diálogo auspiciado por el PNUD. Ojala que las otras fuerzas representativas acudan a la mesa de conversaciones y que al final se establezcan metas realistas y mínimas que deban cumplir éste y los subsiguientes gobiernos.