Aunque ya la sociedad no le ponga cuidado a eso que se llama himen, Dios sí espera de parte del hombre y la mujer una entrega pura.
Para aquellos que no comprendan qué es himen, podremos decirle que se trata de un tejido membranoso que cubre el orificio externo de la vagina. La función social del himen es y ha sido un símbolo de la virginidad. La imagen de una sábana manchada de sangre es celebrada en muchas culturas porque representa la pureza de la mujer y la virilidad del hombre.
Las niñas que están en pleno desarrollo deben pedir sabiduría a Dios para guardarse puras hasta el matrimonio, pues él espera que en amor se una con sus maridos en una sólo carne a través del matrimonio impuesto por Él en sus Sagradas Escrituras.
El asunto de la virginidad es muy serio, por ello, dice Gustavo Flores, consejero de cristianosunidos.com, que muchas parejas en el noviazgo están experimentando sensaciones propias del preámbulo a la unión carnal de ambos cuerpos en uno. Regularmente las caricias que se prodigan ambas personas estimulan áreas eróticas y coloca en ambos cerebros el fuerte impulso de unirse en un solo cuerpo. En otras palabras el escarceo amoroso es demasiado intenso que lleva sus cuerpos a prepararse fisiológicamente para el coito, en el varón hay erección y en la mujer dilatación además de la lubricación de ambos órganos sexuales.
Si tu eres una chica temerosa de Dios, recuerda esto: vivir en pecado va a desembocar en resultados muy tristes, no olvides que el pecado rompe la comunión con Dios, y sería muy triste pagar las consecuencias de pecar en forma deliberada.
Si tu estás viviendo una situación difícil como la que tratamos en esta meditación, te animo a platicar con tu pareja para ambos evitar ofender a Dios. Te puedo asegurar que la relación sexual la podrás disfrutar plenamente en el momento que sea bendecida tu relación con el matrimonio