Tal vez ha observado en los supermercados pimentones de diferentes colores como si una mano los hubiera teñido. Lo cierto es que la madre naturaleza los hace producir de estos colores.
A unos 1, 300 metros sobre el nivel del mar se cultivan estos pimentones bajo las condiciones de invernadero y con sistema de riego por goteo.
Enríquez Gonzáles, un ingeniero agrónomo que tiene su finca en Boquete, probó con una innovación en conjunto con un ciudadano de origen norteamericano al colocar dentro de uno de los invernaderos un sistema de sonidos ambientales que se escuchan en las áreas boscosas con el fin de estimular el metabolismo de la planta.
La sorpresa que en solo tres meses de estar sonando las bocinas con estos sonidos naturales se logró la maduración uniforme del producto en un período más corto de tiempo, también hubo un aumento en el peso de las unidades.
El experimento que fue inventado por un japonés continúa en observación para los próximos meses el nuevo comportamiento de esta producción en comparación con el pimentón de los invernaderos que no tienen este sonido.
Se cree que la madre naturaleza con sus sonidos estimula el metabolismo de las plantas y ayuda aumentar su proceso a echar mejores frutos en menor tiempo.