Un puñado de hombres, que pertenecen a un cuerpo élite de la Empresa de Transmisión Eléctrica (ETESA), se encarga de dar mantenimiento a las torres de alta tensión de la zona Panamá Colón, y especialmente a las cuatro torres ubicadas a ambos lados del Puente Centenario.
Estos hombres, entre sus compañeros son conocidos como las Aguilas, "porque ellos van donde nadie se atreve", reveló el supevisor Eduardo Rodríguez, un veraguense que denota confianza en su trabajo.
Ellos reciben un monitoreo periódico de salud, control emocional y una capacitación especializada para realizar trabajos de alto riesgo. Algunos han hecho cursos de alto nivel en Houston y en Colombia.
¡ARRIBA ME SIENTO LIBRE!
Rodríguez, quien forma parte de un grupo de 43 águilas, se trepa todos los días hasta la cúspide de las moles de acero y marañas de cables para garantizar el servicio eléctrico a los usuarios.
"Mi responsabilidad es dar mantenimiento a las torres, con este fin nosotros hacemos trabajos en frío y en caliente, con la electricidad Viva, Crítica en Línea, no hay oportunidad de cortar el suministro porque esto perjudicaría a los usuarios", dijo.
Este hombre escogió esta peligrosa profesión hace 25 años cuando decidió ingresar a la antigua escuela de linieros del desaparecido Instituto de Recursos Hidráulicos y Eléctricos (IRHE).
"A veces, hemos tenido experiencias de trabajo muy difíciles, pero realmente a mi me gusta este oficio, allá arriba me siento libre de todo sentimiento y me concentro en mi trabajo", anotó, mientras evoca momentos cuando le tocó cambiar piezas dañadas a una altura de más de 140 metros.
Rafael Mendoza, con 7 años de experiencia, es un chorrerano de andar pausado, su trabajo consiste en reemplazar los aisladores quemados, cambiar tornillos, reemplazar ángulos y pintar las estructuras.
"Tenemos arneses, correas de seguridad y herramientas que sirven como nuestras fieles compañeras mientras nos balanceamos arriba, colgados de estas frágiles cuerdas", subrayó.
UNA DE LAS MAS ALTAS DE CENTROAMERICA
El director ejecutivo de Transmisión de ETESA, Luis Sandoval, destacó que las torres de transmisión del Puente Centenario son las más altas de Centroamérica, una de las líneas tiene una altura de 146 metros y la otra 133 metros.
"Son torres tipo anclaje y están diseñados para soportar los fuertes vientos que soplan en esta área, en pleno corazón del Canal de Panamá", indicó.
Las distancias entre torre y torre tienen una longitud de 1, 150 metros de largo, la línea que cubre las torres 29 y 30 fue instalado en 1976 y la línea de las torres 96 y 97 en abril del 2006.
En cuanto al sistema de señalización de navegación aérea, las torres 29 y 30 cumplen todas las normas de la Administración Federal de Aviación (FAA) de Estados Unidos, tienen instalados balizas a lo largo de los hilos de la guarda.
Asimismo, la instalación de luces de obstáculos entre ambas torres, que se ubican a tres niveles en cada una de estas estructuras, superior, intermedio e inferior.
En las torres 96 y 97 también se cumplen las normas de la Autoridad de Aeronáutica Civil (AAC) y se tienen en cuenta las recomendaciones de Organización de Aviación Civil Internacional (OACI).
Ambas torres cuentan con balizas a los largo de los hilos de guarda y luces de obstáculos, que han sido instalados a tres niveles de cada torre, superior, intermedio e inferior.
SUMAN 96 AGUILAS A NIVEL NACIONAL
La Zona 1, que comprende Panamá Colón; la Zona 2 tiene como jurisdicción, desde San Carlos hasta el Río San Pablo, en Veraguas, cuya sede se encuentra en Aguadulce, finalmente la Zona 3 desde el Río San Pablo, que culmina en la frontera con Costa Rica.
Según Sandoval, para este año ETESA tiene programado un presupuesto de 200 mil balboas para asegurar el mantenimiento de las líneas de transmisión eléctrica que sirven de energía al país.
"En las tres zonas tenemos aproximadamente 96 personas altamente calificadas que se encargan de dar mantenimiento a las torres de alta tensión que atraviesan todo el territorio nacional", dijo.
Por su parte, el ingeniero José López, jefe de mantenimiento del área Panamá Colón, recordó que en el antiguo IRHE existía una escuela de linieros, donde una gran generación de estos profesionales se formaron y a su vez se convirtieron en instructores de las nuevas generaciones.
"Los mantenimientos no se centran solo en las líneas de transmisión, sino que también se dan en los centros de subestación, donde se hacen las respectivas reducciones de voltajes, para dirigirlos a los diferentes puntos de consumo del país", apuntó.