Sólo con pensar en matar, ya se está cometiendo un crimen. Ser madre es un acontecimiento que no todas las mujeres pueden celebrar, por eso es incomprensible ver como, en nuestros días, muchas mujeres sin ninguna contemplación practican el aborto, haciendo poco caso a las alertas de daños futuros.
El aborto es un método médico simple que termina el embarazo. No todas las mujeres creen que está bien abortar, pero cada una tiene el derecho de tomar su propia decisión. Pero, hay que tomar en cuenta que es el más aborrecible de todos, ya que en la mayoría de los casos se practica por decisión de la propia madre.
IGLESIA LO DESAPRUEBA
La Iglesia está en contra por hallarlo opuesto al mandamiento "no matar", ya que considera al feto una vida desde el momento de la concepción y un milagro de Dios, por eso, a pesar de las excusas que se den, la sociedad lo rechaza y discrimina.
De acuerdo a un artículo publicado por Aladino Zambrano en Panorama Católico, diversas instancias de pastoral y organizaciones pro vida y de atención a los niños mostraron rechazo al artículo 165 del anteproyecto de ley 255, que adopta el Código Penal que permite excepciones a las penas establecidas al delito del aborto, como lo son los casos de violación carnal o por graves causas de salud física o psíquica que pongan en peligro la vida de la mujer o del producto de la concepción.
En la ronda de consultas sobre este proyecto de ley de reforma al Código Penal, las organizaciones eclesiales dejaron claro que defienden que Panamá mantenga y a la vez proponga una legislación que condene el aborto como lo que es “un crimen”, para proteger a esa nueva vida humana.
MUCHOS LO CUESTIONAN
En la actualidad muchos cuestionan el hecho de que una mujer se quiera practicar el aborto en caso de que haya quedado embarazada como consecuencia de una violación, ya que esto no justifica el aborto bajo estas circunstancias.
A las denuncias se han unido la Comisión Nacional de Pastoral Familiar, representantes de la Comisión Diocesana de Pastoral Familiar; Diócesis de Chitré, David, Penonomé, Santiago, y otras.