“En esta temporada, muchos jóvenes empeñan sus prendas para irse a carnavalear, ellos hacen todo lo posible para contar con algunos billetes en los bolsillos”, sostuvo Santos de León.
Pero, como dice el pregón, después del gusto viene el disgusto, finalmente los prendatarios deben hacer muchos esfuerzos para recuperar los bienes dejados en depósito.
“En una ocasión yo empeñé una sortija de oro de 18 kilates, la casa de préstamos me cobró altos intereses que terminé pagando 70 balboas de intereses”, reveló de León.
Según Bienvenido Falcón, un curtido trabajador que durante toda su vida ha evitado caer en estas transacciones financieras, los prestamistas siempre ganan el doble.
“Pero, algunas personas también empeñan radios, televisores, relojes y otros artefactos para salir del apuro en la que se encuentran por falta de dinero, he visto muchos casos”, explicó.
Elizabeth Pérez afirmó que en una ocasión empeñó un collar, que le había regalado su padrino cuando se graduó de bachiller, para comprar ropa y viajar a Las Tablas.
“Con los carnavales yo gocé bastante, en mis buenos tiempos, pero, ahora en que me encuentro en mi etapa otoñal prefiero dedicarme al cuidado de mis nietos”, reveló.
El presidente de las Casas de Empeño de Panamá, Eduardo Béliz, que agrupa a 175 socios, aseguró que durante esta temporada sus agremiados logran transacciones favorables gracias al aumento de la demanda.
LAS PERSONAS LLEVAN DE TODO 3%
En este contexto, las casas de empeño cuentan con una tabla de intereses variables que fluctuan entre el 3 y 10 por ciento, esta fórmula financiera varía de acuerdo al mercado.