El resurgimiento del debate sobre si aumentar más aun las penas a menores de edad, luego de que un grupo de ellos, en combinación con adultos, asesinaran a un escolta del Alcalde Juan Carlos Navarro, nos lleva a la mente un hecho ocurrido ayer, y que nos da parte de la respuesta de por qué han proliferado tanto los crímenes protagonizados por niños, y parte de la solución.
Se trata del caso de la señora María Félix Salazar. Ella es la madre de un jóven de 16 años de edad que asesinó a sangre fría y en plena calle a Tomás Gabriel Acosta Meléndez, en el Corregimiento de Cristóbal en Colón.
Un día después del hecho, la señora Salazar, con dolor en su corazón, entregó a su propio hijo a las autoridades. Esta mujer, con tal de dar una lección de responsabilidad a su hijo, estuvo dispuesta a llegar al mayor sacrificio que una madre puede realizar.
Esto nos demuestra que la prevencción y solución al problema de los menores delincuentes no recae únicamente en la policía, o la DIJ, o los jueces. La responsabilidad inicia en los padres y madres, en inculcarles valores morales y sentido de responsabilidad a sus hijos desde pequeños.
María Félix Salazar es un producto de los mismos estratos humildes que muchas otras madres y padres de niños delincuentes. Pero ella, tal vez sintiendo que había fallado, hizo lo correcto en entregar al joven para que enfrente la justicia.
Nosotros no tenemos que llegar a ese doloroso extremo. Comencemos a enseñar a nuestros hijos desde ya que todo lo que hagan, bueno o malo, tiene una consecuencia, y que esta nos llegará tarde o temprano.