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El estudio de la naturaleza y la luz y su transmisión, constituyen los principales fundamentos que Newton aportó a la ciencia contemporánea, especialmente la energética, y de allí que sus ecuaciones, perfeccionadas y adecuadas a las necesidades de hoy, han pautado la razón de ser de entes como la Empresa de Transmisión Eléctrica, S.A. -ETESA-, sobre la que recae la misión de trasegar energía a los diferentes puntos del país y hoy día, comprometida en la ampliación de ese servicio a la región centroamericana.
De las empresas involucradas en la generación, transmisión y distribución de energía en Panamá, sólo ETESA es de capital 100% panameño, manejada por personal altamente idóneo también panameño y por lo tanto, comprometida con el desarrollo del país, y hasta más allá de nuestras fronteras.
ETESA tiene dos líneas Panamá-Colón, una segunda línea en construcción Panamá-Chiriquí y otra de Chiriquí-Bocas del Toro. De igual manera se construye la nueva línea Panamá-Colón con facilidad para que trabaje a 115 mil voltios inicialmente, y 230 mil posteriormente. Esta es una línea que va desde la subestación Panamá II en Pedregal, hasta la subestación Guaquitas donde se recogerá Estí con la interconexión para Bocas del Toro y amarre en Fortuna.
Aprovechando ese entronque, los ejecutivos de ETESA, conjuntamente a sus homólogos del Instituto Costarricense de Electricidad, firmaron un acuerdo para reforzar el mercado eléctrico regional competitivo que promueva la industria eléctrica en beneficio de los habitantes de Panamá y Costa Rica, en el 2004, y de todos los países centroamericanos en el 2007.
Sin embargo, de acuerdo con las señales que observamos, los planes de expansión de ETESA podrían afrontar dificultades en su plausible anhelo de cumplir con los compromisos que se ha trazado.
Por un lado, existe una disposición de aumentar el costo de la energía, aún cuando la presidenta Mireya Moscoso ha solicitado reconsiderar esa medida a todas luces inconveniente para la salud económica de los consumidores.
Es lógico que las empresas generadoras y distribuidoras de energía guarden un silencio cómplice ante ese atentado contra los panameños de limitados recursos, ya que ellas, pese a las exoneraciones, beneficios y demás ventajas que les otorga la ley en materia impositiva, siguen concentrando el poder económico que genera el servicio que por nada del mundo están dispuestos a rebajar.
Por otro lado, observamos que ETESA solicitó para el 2003, un presupuesto de 92 millones de dólares, de los cuales sólo le aprobaron 9 millones. De ese tijerazo se colige sin ninguna dificultad, que los proyectos trazados responsablemente por ETESA, no podrán cristalizarse. |