Mucho se ha comentado sobre la gran cantidad de usuarios que deben millones a entidades de servicio público como el IDAAN. Aquí no escapa ninguna clase social. Lo mismo parece ocurrir en una entidad bancaria como el Banco Hipotecario Nacional, donde son ya 66 millones la cifra que están en el renglón por mora.
Se habla de crisis y de plan de contingencia para evitar gastos mayores o extras, pero muy poco se toman en cuenta estrategias serias que ayuden al Estado a recuperar el dinero que cuelga de los bolsillos de los usuarios irresponsables.
Con el inicio de este nuevo año, es propicio revisar las estrategias en materia de recuperación de la cartera morosa, sin caer en los excesos, pues es sabido que una investigación realizada por el BHN reveló que dentro de los morosos hay personas que viven en barriadas de clase media como Chanis, El Romeral y Marbella, al igual que en los barrios populares como San Joaquín, San Miguel, El Chorrillo o El Marañón.
Todo es cuestión de citar a los que deben para buscar una salida sana a la deuda que se tiene con la entidad, pues ocho de cada 10 prestatarios tienen ingresos económicos fijos que les permiten cumplir con sus responsabilidades, pero no lo hacen, mientras que los dos restantes aunque pertenecen al sector informal pagan puntualmente sus compromisos.
En el grupo de morosos existen jubilados de la desaparecida Zona del Canal, con salarios entre mil y mil 500 dólares y también beneficiados de la "Ley Balbina" de 1997.
Todo compromiso comercial debe responderse con responsabilidad. Los prestatarios deben entender que es su deber como ciudadanos cumplir para que la entidad pueda invertir este dinero en la construcción de más viviendas para el sector más necesitado, pero hay que responder con tiempo.