"Una de las tragedias que se pone de manifiesto hoy en día en la sociedad contemporánea y que amenaza sofocar los logros que un matrimonio pretende alcanzar, son sin duda los conflictos que se filtran solapadamente y desembocan en la frustración o, peor aún, con el fracaso de la vida familiar; como también socava todo un futuro y los sueños que un hogar pretende lograr".
El tema de los conflictos o dificultades en el matrimonio es algo que nos remonta en la historia, precisamente en la vida de Adán y Eva, la primera pareja de matrimonio que Dios había formado con el propósito de glorificar Su nombre y que sean felices perpetuamente. Pero, en poco tiempo, lo que era felicidad y paz se tornó en frustración y soledad.
Hoy en día no podemos negar que los conflictos se hacen presentes. La mayoría de los matrimonios no toman en cuenta las consecuencias que origina un conflicto no arreglado, un problema o un malentendido puede afectar la relación conyugal y por consiguiente, terminan viviendo vidas frustradas. De hecho, los conflictos son como una pequeña chispa, que poco a poco comienza a arder hasta encender la llama que va quemando todo los esfuerzos y las esperanzas de un futuro incierto.
El Dr. John Broger ha dicho respecto a los conflictos matrimoniales: "Muchos conflictos en el matrimonio son el resultado de vivir para agradarse a si mismo en vez de vivir para agradar al Señor. Estos conflictos se pueden resolver y, realmente, son oportunidades para el crecimiento espiritual cuando se tratan de una manera bíblica."
Hay diversas situaciones por las cuales un matrimonio tiene que atravesar; sin embargo, en esa diversidad hay muchos conflictos que deben ser pronto remediados y, no hacer como otros que ponen un remiendo al problema y no se dan cuenta que frecuentemente regresan al mismo conflicto que afrontaron ayer.
Una de las formas de combatir los conflictos es la resolución de cada problema que se plantea día a día, y asimismo restituir cuando alguna línea de comunicación es cortada.
Hay dos elementos que deben formar parte de los fundamentos de un hogar cristiano, los cuales dan perpetuidad al matrimonio que desea agradar a Dios.