No se trata de un niño pidiendo ayuda, sino de uno de los tantos que se emocionaron en Los Libertadores con la quema de arbolitos.
Pese a las prohibiciones de la Alcaldía de Panamá sobre la participación de menores en estas quemas, muchos niños reunieron cantidades de pinos para prenderles fuego, buscando un poco de diversión, pero con riesgo.
Afortunadamente no se registró ningún caso.