La fecha de hoy encierra un significado importante para los panameños. Fue el día en que el imperio masacró nuestra soberanía y se enfrentó a un cuerpo estudiantil indefenso que luchó por una verdadera causa justa: enarbolar la bandera en territorio de la antigua Zona del Canal.
Pasados 42 años de este acontecimiento tenemos el deber de evaluar sí en realidad los mártires ganaron la batalla o fue en vano la lucha de una soberanía total.
Desde el punto de vista territorial, logramos recuperar esa franja de terreno que le pertenecía al imperio norteamericano, eso gracias al Tratado Torrijos Carter, pero desde el punto de vista social, el pueblo panameño percibe que no ha sido así, pues las áreas revertidas no han sido entregadas a la clase popular y mucho menos a los familiares de los caídos.
Sumado a lo anterior, parece que los educadores no han reforzado el valor histórico que representa recordar con reflexión ese momento dramático en que la bota pisoteó nuestra bandera. El pueblo se ha olvidado de recordar a los mártires y se van de paseos a ríos y playas a disfrutar su momento, menos a rememorar un pasado lleno de patriotismo que guardará la historia por muchos años.
Que esta fecha sea para divulgar a las nuevas generaciones la lucha heróica de los conciudadanos que lucharon por Panamá un 9 de enero de 1964. Hoy debe haber respeto hacia ellos, siempre apuntando con la mirada en el horizonte transparente donde se logre la armonía de los que vivimos aquí y de los que aún reclaman un pedacito de la ex zona del Canal. ¡Loor a los mártires!